El secreto de producción detrás del mejor malbec de la Argentina

La Bodega Trivento reúne las condiciones, pero también esconde una historia y tradición propia; este año ganó el Trofeo Nacional de Argentina 2022

Germán Di Césare, enólogo jefe de Bodegas Trivento.

Germán Di Césare, enólogo jefe de Bodegas Trivento.

23deAgostode2022a las13:26

El mejor malbec del país pertenece a la bodega Trivento y, además de sus atributos sensoriales, esconde una historia y tradición propia del lugar donde se cosecha. Se trata del Trivento Golden Reserve, que este año ganó el Trofeo Nacional de Argentina 2022 con 96 puntos en la 39° edición del concurso International Wine Challenge (IWC). En el certamen, un grupo de sommeliers y especialistas que trabajan bajo la dirección del crítico británico Tim Atkin, catan las bebidas a ciegas.

“Es uno de los concursos más certeros, porque participan degustadores de mucho nivel, y es muy difícil obtener un premio, una medalla o un buen puntaje. Para ganar hay que pasar por varias etapas y ser elegido en distintas mesas de degustación. Por eso, llegar a esta instancia nos pone muy contentos”, asegura a Agrofy News Germán Di Césare, enólogo jefe de Bodegas Trivento.

Para llegar a lo más alto del reconocimiento mundial, el Trivento Golden Reserve pasó por paladares de muchas personas con expertise. “Lo que más me gusta a mí cuando lo tomo es que es un vino que tiene la dulzura y suavidad de las uvas que vienen de Luján de Cuyo. Es un vino terminado, cuando uno prueba no tiene la sensación de astringencia y sequedad, genera balance y elegancia”, describe Di Césare, quien es licenciado en Enología e Industria Frutihortícolas y desde hace 20 años que trabaja en Trivento, una bodega “joven”, dado que fue fundada en 1996. “25 años es poquito, porque el mundo del vino es un mundo a largo plazo”, admite el experto. Sin embargo, con su más de cuarto de siglo, logró consolidarse como una de las bodegas más prestigiosas del país y afianzarse como símbolo de vinos de calidad a nivel mundial.

En la actualidad, la empresa tiene 1657 hectáreas en doce viñedos en Mendoza, distribuidos en las regiones de Maipú, Luján de Cuyo y Valle de Uco. La compañía produce anualmente 27 millones de litros, de los cuales 900.000 litros corresponden al Golden Reserve Malbec, un volumen alto para esa calidad de vino. Asimismo, el 85% de la producción es para exportación. En este sentido, en el mercado externo tienen una importante presencia en Inglaterra, Estados Unidos, Finlandia, Suecia, Brasil y Canadá. Incluso, Trivento es la marca más vendida en Europa desde 2014.

Las características del mejor tinto argentino

El vino considerado “el mejor malbec de la Argentina” tiene uvas de muchísimo color y concentración. “En términos de aroma tiene gran potencia y es de una calidad espectacular. Nosotros hacemos mucho foco en eso”, destaca Di Césare, para quien, a nivel mundial, la variedad malbec tiene éxito porque “es sencilla de entender, pero a la vez, interesante”.

El enólogo destaca: “Desde que uno lo abre denota una calidad impresionante demostrada en el color profundo intenso”. Entre los atributos específicos de la bebida, detalla los rojos con matices violáceos: “La paleta tiene que ver con frutas rojas con toques de vainilla y coco, que provienen de la guarda de madera, que es de 12 meses”.

Las uvas provienen de Luján de Cuyo, de cuatro distritos que están dos al norte y dos al sur del río Mendoza, por lo que se trata de suelos de origen aluvial. “El río viene de la Cordillera de los Andes, arrastrando piedras y demás. Tanto el suelo como el clima tienen una relación muy íntima con el río y la montaña”, define.

Otro tema importante es la altura, dado que está a 900/1100 metros sobre el nivel del mar, lo que genera una amplitud térmica. “Todas estas condiciones del río, el suelo y el clima son beneficiosas para el cultivo de la vid, permiten una correcta maduración de las uvas y hace que esta tierra sea increíble para el malbec. Además tiene tradición, lo que lo hace mucho más interesante, porque no hay otro lugar en el mundo en donde se conjuguen las características de acá”, afirma.

El objetivo de la firma siempre fue llegar al consumidor y al mundo con un “buen vino que exprese 100% lo que ocurre en Luján de Cuyo como terruño”. Por eso Di Césare insiste en la importancia del sitio debido a su historia: “Es donde comienza a correr la vitivinicultura en Mendoza, donde los migrantes empiezan a desarrollar y plantar viñedos”.

A los atributos de la zona se suma la filosofía de trabajo de la finca, que es particular. Hay una dirección pensada y fundamentada con el tiempo y se trabaja con precisión, lo que hace que se vean los atributos finales de los vinos. Di Césare no lo duda y enumera qué los diferencia de otras bodegas: “Nuestro expertise y la búsqueda de viñedos que cumplan con la calidad. Nosotros tenemos los mejores de la zona”. A su vez, señala: “Además de la dirección técnica que hacemos como enólogos, es importante contar con la tecnología adecuada en la bodega. Es visión y entendimiento del lugar”. Para el experto, el valor agregado de la empresa es “entender el espacio para sumar las mejores decisiones técnicas”, lo que los lleva a “de elaborar vinos sin quitarle potencial a la uva ni desligarla de la identidad”.

Una visión transversal

Parte del éxito del vino es que desde la bodega trabajan constantemente con la bebida. “Es algo vivo y siempre estamos mejorando y perfeccionándonos. Nos especializamos en entender cambios y sacarle potencial, leer las cosechas ya añadas… El resto es un arte”, considera el profesional. De hecho, en 2021 el Trivento Golden Reserve obtuvo 95 puntos en el certamen internacional y, este año, sumaron un nuevo punto para alcanzar los 96.

Si bien Di Césare confiesa que una de las metas es mantener los estándares que reconoce el concurso, le otorga una especial atención a la fidelidad del consumidor. “No sirve tener reconocimiento si uno no tiene una mirada más transversal a todo: el servicio, la bodega, llegar a distintos lugares y ser competitivos con los precios”.

El enólogo admite la importancia de la opinión de los críticos, pero también pondera la elección de los clientes. “El consumidor siempre aprecia calidad, color, fruta compleja, interesante y limpia, y que sea un vino que disfrute y realmente agradable”. En este sentido, busca incentivar a que la gente se despoje de la idea de que para apreciar el vino hay que tener un cierto conocimiento. “Que simplemente disfrute”, sintetiza.

Asimismo, aunque el reconocimiento ayude desde el punto de vista comercial, Di Césare advierte sobre la importancia de tener una buena cadena de distribución. “De nada vale un buen puntaje si el vino es de producción limitada y pocas personas tienen acceso”, observa e introduce la importancia de que los vinos lleguen a los países en tiempo, forma y con un packaging de calidad.

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