Ensayo en Chaco: aseguran que los cultivos de cobertura ayudan a tener más humedad para la siembra

Desde el INTA destacaron que “la combinación y secuencia de los cultivos es una de las claves para lograr un aumento en el stock de carbono”.

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Ensayo en Chaco: aseguran que los cultivos de cobertura ayudan a tener más humedad para la siembra
12deSeptiembrede2022a las16:16

La presencia de materia orgánica -principalmente compuesta por carbono- en la tierra es elemental para sostener los procesos biológicos, químicos y físicos del suelo, como así también para alimentar a los microorganismos que habitan en él. Por este motivo, desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria brindaron una serie de recomendaciones para aumentar la presencia de carbono en los reservorios subterráneos. 

Sinónimo de buena salud en la tierra, la materia orgánica también permite una articulación entre las partículas de arcilla-limo-arena, permitiendo la porosidad y aireación del suelo. Además, los restos vegetales liberan nutrientes que permiten la alimentación de plantas y microorganismos. 

Ensayos con cultivos de cobertura

Mantener y estabilizar la materia orgánica en el mediano y largo plazo, permite obtener un suelo capaz de reponerse fácilmente ante los disturbios y resistirse a los procesos erosivos, además de optimizar el uso del agua y disponer de una mayor cantidad de nutrientes. “En definitiva, tener más carbono orgánico significa tener más materia orgánica que facilita todos estos procesos, que son beneficiosos en términos ambientales como también productivos”, señalaron desde el INTA. 

Para aumentar el stock de carbono en el suelo, el grupo de trabajo de Cultivos de Cobertura del INTA en Sáenz Peña (Chaco) realiza ensayos desde hace seis años, donde se analiza si es más conveniente hacer coberturas o barbecho químico, y evalúa el impacto productivo de los cultivos de cobertura sobre los cultivos de renta como maíz, soja y algodón. 

Al respecto, la investigadora del INTA especializada en manejo de suelos, tierras y agroecología, Julieta Rojas, observó: “El barbecho químico, en esta zona, implica estar entre cuatro a cinco meses sin ningún cultivo en el lote. Entonces, el objetivo de sembrar con cultivos de cobertura es tener ese lote ocupado y desde ahí investigar las ventajas y desventajas de esa ocupación. La preocupación más grande, de parte de los productores, es que ese cultivo consuma el agua que luego se necesitará para el cultivo de verano”. 

Tras varios años de investigación, el equipo del INTA determinó que los cultivos de cobertura no representan un costo hídrico para los cultivos de verano y, además, en fechas de siembra tempranas acumulan más humedad en superficie que el barbecho limpio, incluso en años con déficit hídrico pronunciado.

¿Cómo aumentar los niveles de carbono?

En julio del 2021, y en el marco de estos ensayos, se realizó un muestreo de suelo, donde se midió el stock de carbono. Sobre este estudio, Rojas detalló: “Los valores que obtuvimos rondaron entre 41 y 50 toneladas por hectárea (ha), lo cual nos resultó muy alentador debido a que en los últimos seis años estuvimos trabajando en torno a prácticas conservacionistas, y así es que se incrementó el carbono presente en el suelo. Previamente, los valores que habíamos medido en 2016 no pasaban de 34 toneladas de carbono por hectárea; el aumento es muy alto en un plazo relativamente breve”.

Los resultados del ensayo indicaron que los suelos que presentaron mayor stock de carbono fueron los sembrados con algodón, tanto en secuencias realizadas con centeno como con vicia. En materia de carbono, esta secuencia aporta ente cuatro y cinco toneladas más que en barbecho. A su vez, el maíz sobre centeno y en barbecho aportó entre dos y tres toneladas de carbono por hectárea más que la secuencia sobre vicia. 

Las secuencias de algodón con centeno y con vicia fueron generaron un mayor aumento de materia orgánica en el suelo. Al respecto, desde el INTA destacaron que “la combinación y secuencia de los cultivos es una de las claves para lograr este aumento en el stock”. 

En este sentido, Rojas apuntó: “Muchos de los resultados que hemos logrado tienen que ver con la biomasa aportada por el centeno, que fue alrededor de 7000 kilos por hectárea. Por su parte, la vicia aportó un máximo de 4000 kilos de biomasa por hectárea en la fecha temprana. En cambio, el barbecho no aporta más de 600 kilos por hectárea de biomasa si consideramos la biomasa de las malezas que también medimos”.

No obstante, estas cifras se reducen a la mitad si la siembra se produce a fines de junio o inicios de julios. Por este motivo, el INTA recomendó: “Si se pretende generar materia orgánica, se recomienda anticipar la fecha de siembra un mes y medio antes. Fines de abril y principios de mayo son las fechas ideales para sembrar. Uno de los datos más relevantes que se obtuvieron a lo largo de este proceso es haber determinado que si se produce más biomasa, habrá más stock de carbono en el suelo”. 

El organismo advirtió que “con estas secuencias intensivas e ininterrumpidas, la presencia del carbono en la materia orgánica se acrecienta a partir del quinto año”. Además, dio cuenta que las coberturas presentan menores costos que el barbecho convencional. 

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