El diésel renovable amenaza a la soja, pero hay una oportunidad: “Invertiría mis ahorros para procesar colza”

Estados Unidos proyecta un crecimiento en el procesamiento de aceite de soja y enciende las alarmas en Argentina

Andrés Iölster, ingeniero agrónomo y referente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA).

Andrés Iölster, ingeniero agrónomo y referente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA).

23deSeptiembrede2022a las10:59

El diésel renovable gana adeptos en Estados Unidos y la industria comenzó a virar sus proyecciones en el procesamiento de aceite. Este escenario encendió las alarmas a la cadena de la soja porque se proyecta un mayor procesamiento de aceites.

El diésel renovable es un combustible que se produce a base de grasas y aceites hidrotratados. Además, presenta beneficios porque se produce en destilerías similares a la del petróleo.

Este escenario complica a la Argentina. Por este motivo, el ingeniero agrónomo y referente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), Andrés Iölster, señaló en el Seminario Acsoja: “Invertiría mis ahorros en transformar la industria para que procese colza”.

Diésel renovable, la amenaza

Este combustible se presentó en Estados Unidos y Canadá como una solución al biodiésel de soja. Este producto presenta la propiedad de que posee una calidad idéntica al diésel convencional y por lo tanto no se necesitan instalaciones particulares. 

Este combustible permite que se pueda mezclar con el gasoil en los mismos tanques, ahorrando nuevas inversiones. Por otra parte, se comporta bien a bajas temperaturas y es un punto a destacar para los países del norte.

Estas condiciones lo vuelven algo tentador para la industria. Además, se suma una política de subsidios que tiene Estados Unidos para promover este combustible. “Lo que lo sustenta es la parte económica. Los márgenes que tiene son excelentes”, comentó Iölster.

Esa rentabilidad en parte está dada porque tiene tres incentivos como el bono de carbono, un subsidio a la mezcla por cada galón y un subsidio a la materia prima. Como se hace a base de grasas y aceites hidrotratados es considerado de segunda generación y, por lo tanto, recibe mayores subsidios. 

Esto genera un problema para la Argentina porque el aceite de soja que llega a Estados Unidos no se contempla para los subsidios. De esta manera, el país norteamericano espera, según proyecciones, una demanda de desechos de hasta 8 millones de toneladas en 2024.

Dadas las circunstancias, obliga a que este país produzca o importe más, ya que la disponibilidad es baja. Por lo tanto, habría una mayor demanda de aceite vegetal. 

El referente de CIARA explicó que es un problema porque el aumento de la demanda de aceite no está acompañado de un aumento en la demanda de harina proteica. “Estados Unidos va a procesar mucho más su poroto y va a exportar menos, por lo que va a tener una cantidad de harina proteica que puede ofrecer al mercado a un precio agresivo”, argumentó.

De esta manera, la amenaza para la Argentina es que la industria local va a tener que competir con la harina de Estados Unidos y habría más demanda de porotos por parte de China. “Vamos a terminar siendo más dependientes de China”, sostuvo Iölster.

A la hora de plantear una oportunidad, y una salida, el referente de la industria aceitera manifestó que hay que apuntar a las oleaginosas de mayor contenido de aceite. “Ya se ve el crecimiento de la colza en países vecinos”, contó. Y agregó: “En argentina también lo vamos a ver”.

Por este motivo, se propone que del lado de las empresas y de los gobiernos se adelanten a estos problemas. En relación de cuál es la salida, Iölster comentó: “Invertiría mis ahorros en transformar la industria para que procese colza”.

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