Enfriamiento en el Pacífico y calentamiento en el Atlántico: ¿Qué esperar de las lluvias en Argentina?
Las últimas proyecciones climáticas muestran un leve enfriamiento en el Pacífico que rápidamente vuelve a valores de neutralidad, mientras que el Atlántico mantiene un sostenido calentamiento; este contraste genera un panorama ambiguo para las lluvias en Argentina, con riesgos tanto de déficit en el oeste como de excesos en el este del país
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El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario destaca que agosto fue un mes clave para ajustar las proyecciones sobre el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).
Qué pasa con el clima en Argentina
La NOAA informó que la anomalía de la temperatura superficial del mar en el Pacífico central se ubicó en -0,3, en rango de neutralidad. No obstante, los modelos proyectan leves registros de “Niña” hacia fin de año: -0,65 en noviembre, -0,8 en diciembre y -0,72 en enero. A diferencia de la campaña pasada –cuando se atravesó una Niña moderada con valores de hasta -1,08–, el enfriamiento actual aparece como transitorio y retornaría rápidamente a la neutralidad en febrero.

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El verano que se viene para el campo: qué anticipan los mapas de lluvias y temperaturas“Este leve enfriamiento no alcanza para hablar de un comportamiento Niña”, señaló Alfredo Elorriaga, consultor de GEA-BCR. En ese sentido, aclaró que lo más relevante será el Atlántico, que presenta un sostenido calentamiento con fuerte influencia en las costas argentinas. “La humedad está y seguirá estando hasta fin de año. Lo que definirá si se traduce en lluvias efectivas será la circulación atmosférica”, puntualizó.

El comportamiento de los vientos es determinante: en lugar de la típica circulación de suroeste a noreste que domina el invierno argentino, este año se impuso la corriente del noreste, que arrastra aire cálido y húmedo. Eso explica la recurrencia de tormentas y precipitaciones abundantes durante el período frío.
Este doble escenario plantea un dilema para los productores: si las lluvias se ubican por debajo de lo normal, el oeste agrícola podría enfrentar limitaciones hídricas pese a iniciar la campaña con perfiles cargados. En cambio, si las precipitaciones superan la media, el riesgo será de excesos en la franja este, particularmente en Buenos Aires y parte del sur de Santa Fe.
Elorriaga advirtió que la situación es delicada porque hace apenas seis meses gran parte de la región pampeana acumulaba un déficit de al menos un año de precipitaciones tras cuatro campañas consecutivas con sequía. Hoy, el panorama se revirtió de manera abrupta: los acumulados anuales ya superan entre 700 y 1.100 milímetros en el centro y noreste bonaerense, con lotes anegados en varias zonas.
En el corto plazo, los modelos anticipan nuevas tormentas para este fin de semana, con especial alerta sobre Buenos Aires, donde los excesos hídricos ya comprometen áreas productivas. “El evento del sábado puede ser complicado por la carga y distribución que muestran los modelos”, advirtió el consultor.
De este modo, la campaña 2025/26 se pone en marcha bajo un escenario climático de alta vulnerabilidad, donde la clave será el comportamiento de la atmósfera en los próximos meses y la capacidad de los productores para adaptarse a un año marcado por la incertidumbre.
