El factor poco conocido por el que se pierden US$ 300 por hectárea de maíz
En el Congreso Internacional de Maíz 2025, el especialista Santiago Tourn advirtió que la falta de precisión en la siembra puede reducir entre un 15% y 20% los rindes de maíz y girasol
Por
La eficiencia en la siembra no solo depende de contar con tecnología de punta, sino también del uso correcto de las herramientas y del cuidado básico de las máquinas. Ese fue el mensaje central que dejó Santiago Tourn, especialista en maquinaria agrícola y fundador de Mecatech, durante su exposición en el Congreso Internacional de Maíz 2025.
Siembra de precisión en el Congreso Internacional de Maíz
Según los datos presentados, la pérdida de rendimiento por deficiencias en la siembra puede ser significativa:
Seguí leyendo
“Una oficina soñada”: tiene 31 años y apuesta a producir granos donde pocos se animaban- En maíz, una singulación por debajo del 97% y un coeficiente de variación mayor al 22% se traducen en una caída de hasta el 15% de los rindes, equivalente a entre 150 y 300 dólares por hectárea.
- En girasol, los niveles de tolerancia son aún más ajustados: con una singulación menor al 92% y más del 28% de coeficiente de variación, la estimación de pérdida llega al 19%, lo que representa entre 100 y 220 dólares por hectárea.

“Muchas veces hablamos de brechas productivas por falta de nutrición o manejo, pero poco se mira a la sembradora y a la calidad de la semilla. Ahí hay pérdidas enormes”, sostuvo Tourn, al remarcar que errores de densidad, fallas de singulación y problemas en el control de profundidad son responsables de la mayor parte de los rindes que se pierden cada campaña.

El especialista destacó que la tecnología disponible en Argentina es de las más avanzadas a nivel mundial, pero su potencial se desperdicia por el mal estado de las máquinas o por falta de capacitación. “No sirve invertir 50 mil dólares en un monitor si después no se cambia un repuesto básico de 20 dólares”, ejemplificó.

Estrategias para reducir pérdidas
Para achicar estas brechas y evitar pérdidas millonarias a nivel país, Tourn propuso:
- Uso inteligente de la tecnología, con foco en la correcta regulación y mantenimiento de las sembradoras.
- Capacitación continua de operarios y equipos técnicos.
- Consenso entre productores, agrónomos y operarios sobre estándares de calidad alcanzables.
- Priorizar la compra de semillas de calidad, ya que la tecnología por sí sola no corrige deficiencias genéticas.
“Si queremos alcanzar el potencial real de nuestros cultivos, no podemos descuidar la etapa de siembra. Cada punto porcentual que se pierde en esta instancia se traduce en dólares que no entran al bolsillo del productor”, concluyó Tourn.
