“Una oficina soñada”: tiene 31 años y apuesta a producir granos donde pocos se animaban
Tomás Ciurlanti nació en Santa Fe, pero encontró su lugar en la Patagonia; junto a sus socios creó Agrocalafate, una empresa que busca desarrollar la agricultura en Santa Cruz, reducir la dependencia de insumos de otras provincias y agregar valor a la producción local

A los 31 años, Tomás Ciurlanti trabaja desde una “oficina soñada”. Rodeado de los paisajes imponentes de El Calafate, en Santa Cruz, encontró el escenario para desarrollar un proyecto que busca abrir camino a una actividad poco extendida en la provincia: la producción agrícola.
Nació en Rafaela, Santa Fe, pero llegó a la Patagonia en 2004, cuando su familia decidió instalarse en El Calafate por una oportunidad laboral de su padre en el sector turístico. Años después, su interés por la vida al aire libre y la agronomía lo llevarían a descubrir una oportunidad de negocio en una región donde predomina la ganadería extensiva.

Junto a sus socios creó Agrocalafate, una empresa que comenzó asesorando establecimientos ganaderos para mejorar la producción de forraje y hoy participa de un proyecto público-privado para producir granos y desarrollar alimentos balanceados con materia prima local.
De duplicar la producción de rollos a crear Agrocalafate
La historia comenzó con una necesidad concreta de los productores santacruceños. En una provincia donde la ganadería se desarrolla principalmente de manera extensiva, los establecimientos deben afrontar inviernos rigurosos y, en muchos casos, recurrir a reservas forrajeras provenientes de otras provincias.

Ciurlanti identificó allí una oportunidad: producir más alimento dentro de los propios establecimientos y reducir la dependencia de los fletes de larga distancia.
En 2023, junto a Nicolás Uber, uno de sus socios, comenzó a asesorar a Estancia Alice. Los resultados no tardaron en llegar.
En una superficie de aproximadamente 200 hectáreas, el establecimiento pasó de producir 200 rollos a duplicar ese volumen, mediante la incorporación de manejo agronómico y fertilización.

La experiencia abrió nuevas puertas. Se sumó Estancia El Chorrillo Malo y, posteriormente, un tercer socio, Ricardo. En diciembre de 2024 formalizaron Agrocalafate.
Lo que había comenzado con una pequeña sembradora de 2,2 metros y mucho trabajo de prueba y error empezó a convertirse en una alternativa productiva para otros establecimientos de la región.
Producir granos en Santa Cruz: el desafío de bajar los costos
El crecimiento de Agrocalafate despertó el interés del gobierno provincial. En febrero de 2025, Ciurlanti fue convocado a una reunión para analizar alternativas que permitieran desarrollar la agricultura en Santa Cruz.
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La alternativa que propusieron fue aprovechar los granos producidos localmente.
“Podríamos formular dietas con un 70% de la materia prima producida localmente”, explicó Ciurlanti. El 30% restante correspondería principalmente a fuentes proteicas que resultan más difíciles de obtener en la región.
Así nació un esquema de articulación público-privada en el que participan Agrocalafate, la empresa provincial Santa Cruz Puede y los propietarios de los establecimientos rurales.
Santa Cruz Puede aportó buena parte de la maquinaria y los insumos, mientras que Agrocalafate participa con equipos propios, mano de obra, asesoramiento técnico y servicios agrícolas.
Actualmente, la empresa trabaja con cinco productores en la producción de granos y producen en unas 550 hectáreas.
Avena, trigo y cebada: una oportunidad para agregar valor en origen
La apuesta no se limita a producir reservas forrajeras. Agrocalafate también trabaja con cultivos como avena, trigo y cebada, con el objetivo de aprovechar los granos dentro de la propia provincia.
Una parte de lo cosechado se limpia y clasifica para volver a utilizarse como semilla, lo que permite reducir los costos de abastecimiento.

El desafío logístico sigue siendo importante. Fertilizantes, repuestos y otros insumos deben recorrer grandes distancias hasta llegar a los campos patagónicos.
“Para ser competitivos acá es fundamental reducir costos”, señaló Ciurlanti.
Pero también aparecen nuevas oportunidades. Una de ellas está vinculada con la cebada y la producción cervecera de El Calafate.
Después de realizar ensayos con resultados alentadores, Agrocalafate comenzó a trabajar a mayor escala con la intención de avanzar en el malteado de cebada y ofrecer materia prima a cervecerías locales.
Por ahora, la exportación no aparece como una prioridad. El objetivo es consolidar la producción y generar valor dentro de Santa Cruz.

Capacitar trabajadores locales y demostrar que la agricultura es posible
Además de los resultados productivos, Ciurlanti destaca otro aspecto del proyecto: la posibilidad de formar trabajadores de la región en actividades agrícolas.
Agrocalafate ya incorporó y capacitó a un joven de Río Gallegos que anteriormente se dedicaba a la mecánica y hoy opera sembradoras y otros implementos agrícolas.
Para Ciurlanti, uno de los mayores logros es despertar el interés de otros productores, que comenzaron a consultar por la posibilidad de desarrollar agricultura en sus propios establecimientos.
La expectativa es que la experiencia pueda replicarse y contribuir a diversificar la matriz productiva provincial.

Una apuesta que recién comienza en la Patagonia
Agrocalafate todavía transita una etapa de desarrollo, pero sus impulsores ya proyectan nuevos desafíos: ampliar la producción de granos, desarrollar cebada para malteo y generar condiciones para que una mayor proporción de los animales pueda recriarse y terminarse dentro de Santa Cruz.
Para Ciurlanti, la articulación entre el sector público y el privado fue fundamental para poner en marcha el proyecto, pero el verdadero resultado está en demostrar que existen nuevas posibilidades productivas.
“Estos modelos públicos y privados son fundamentales para hacer camino, ser punta de lanza”, sostuvo.

Y destacó lo que considera más valioso de la experiencia: que otros productores puedan comprobar que la agricultura es una actividad que se puede desarrollar en la región y animarse a hacerla por su cuenta.
Desde esa “oficina soñada”, rodeado de paisajes patagónicos, Ciurlanti y sus socios buscan demostrar que Santa Cruz también tiene oportunidades para crecer de la mano de la agricultura.

