"Nos decían que era imposible": el maíz desafía los límites agrícolas y se expande en una zona poco habitual
El establecimiento La Luna, en La Pampa, logró transformar un campo ganadero con monocultivo de trigo en un sistema agrícola diversificado; con tecnología, manejo integral e innovación, alcanzaron rindes de hasta 8.500 kg/ha en una zona antes considerada marginal
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Lo que hace poco más de una década parecía imposible hoy es una realidad productiva: sembrar maíz en la Pampa semiárida y obtener resultados competitivos. A 35 kilómetros al oeste de Guatraché, el establecimiento La Luna demostró que la combinación de genética de punta, diagnóstico preciso, manejo agronómico y tecnología puede revertir limitantes históricas y abrir un nuevo horizonte para la región.
De la mano de los asesores de la firma Hijas de Juan A. Harriet y el acompañamiento técnico de Bayer, el campo pasó de ser un sistema ganadero con monocultivo de trigo a diversificar su rotación con maíz, alcanzando picos de hasta 8.500 kg/ha y promedios estables de 4.400 a 4.500 kg/ha incluso en campañas con estrés hídrico.

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Pagaron $607.000 por tonelada el primer trigo de la cosecha: quién lo compró y de dónde vinoEl manejo incluyó herbicidas preemergentes para el control de malezas, la incorporación de cultivos de cobertura como la vicia, y herramientas digitales como Experto Bayer y FieldView, que permitieron monitorear y ajustar cada decisión productiva. Con este enfoque integral, no solo se cerraron brechas de rendimiento, sino que también se mejoró la infiltración de agua, se incorporó carbono al suelo y se redujeron costos gracias al aporte natural de nitrógeno de los cultivos de servicio.
“Hace 12 años nos decían que era imposible hacer maíz en esta zona. Hoy no solo lo hacemos, sino que hemos contagiado a otros productores a sumarlo a su rotación. La Luna es un modelo replicable en cualquier región marginal del país”, destacó Federico Granillo Posse, Consultor Técnico Eximia Sur de Bayer Crop Science, en el marco del Congreso Internacional de Maíz 2025.

El encargado general del establecimiento, el ingeniero agrónomo Paul Ventimiglia, remarcó que el maíz permitió romper con el monocultivo de trigo y avanzar hacia una rotación equilibrada: “Queremos llegar a un esquema 50% maíz – 50% trigo porque aporta estabilidad, diversidad y futuro”.

Por su parte, el productor y propietario del campo, Martín Donnelly, subrayó que la experiencia no se detiene: “Seguimos apostando por nuestra región y a partir de esta campaña estamos triplicando el área productiva de maíz expandiéndonos aún más hacia el oeste, reafirmando nuestro compromiso con el cultivo”.

La historia de La Luna demuestra que con innovación, acompañamiento técnico y la convicción de los productores, el maíz puede convertirse en un motor de sustentabilidad y desarrollo incluso en las zonas más desafiantes del país.
