Son productores, compraron una planta de Nestlé y ahora tienen algo único en Sudamérica: “El mundo está necesitando leche y Argentina es uno de los países con mayor potencial"
Luis Filippi relató cómo la empresa del Grupo Los Lazos pasó de producir leche fluida a especializarse en alimentos deshidratados y fórmulas nutricionales que llegan al mundo

Bajo el lema “Cuando la soja tiene la palabra”, el Seminario ACSOJA 2025 reunió en la Bolsa de Comercio de Rosario a productores, industriales, técnicos y autoridades. Entre los testimonios, se destacó el de Luis Filippi, representante de La Sibila, quien compartió la experiencia de la compañía en la transformación de la producción lechera y su rol como motor de arraigo en el interior del país.

De productores a industriales: la apuesta por el valor agregado
“La historia de La Sibila cambió cuando dejamos de ser sólo productores de leche fluida y se dio el paso hacia la industrialización. A principios de los 2000, Don Federico Boglione siempre decía que uno de los problemas era producir un alimento perecedero que debía venderse todos los días. Eso se resolvió cuando adquirimos la planta de Nestlé en Nogoyá”, recordó Filippi.
Esa decisión abrió el camino hacia un nuevo modelo de negocio. Hoy, La Sibila se consolidó como una de las principales productoras de leche en polvo y fórmulas infantiles del país, con certificaciones que le permiten exportar a mercados exigentes. “El mundo está necesitando leche y Argentina es uno de los países con mayor potencial para crecer en producción por sus condiciones de tierra, agua y alimento”, señaló.
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En el barro, las vacas pueden descansar 3 horas en lugar de 12: cómo preparar el tambo para un Niño fuerteLa planta de Nogoyá está habilitada para elaborar fórmulas infantiles para menores de tres años, un segmento de alta especialización que se suma a la producción de fórmulas nutricionales para adultos mayores. “Estamos trabajando todos los días en mejorar procesos y abrir mercados. El desafío es ser más eficientes y contar con políticas de largo plazo que acompañen el crecimiento del sector”, remarcó Filippi.
El desafío global y el futuro de la lechería argentina
Para el directivo, la lechería argentina tiene un horizonte claro: responder a la demanda mundial de lácteos en un contexto donde Europa está reduciendo su producción y países como Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay ya alcanzaron sus límites de crecimiento. “Argentina aparece como el país con más condiciones para aumentar su producción y abastecer esa necesidad”, explicó.
Sin embargo, advirtió que se requiere previsibilidad: “En la lechería no hay atajos. Una vaquillona recién pare a los 24 meses haciendo las cosas bien. Por eso, más que nunca necesitamos políticas serias y estables para planificar a futuro”.
Arraigo y desarrollo en el interior
Más allá de su proyección internacional, Filippi subrayó el impacto local de La Sibila. En El Fortín, un pueblo de apenas 900 habitantes cercano a la Estancia El Embrujo, la empresa representa casi la mitad de la matrícula de la escuela primaria y emplea a más de 100 personas en forma directa.

La compañía también invirtió en infraestructura clave: financió 20 kilómetros de ripio, más de 60 kilómetros de tendido eléctrico, un destacamento de bomberos y un centro de reciclaje para el colegio secundario. “Consumimos el 70% de la energía que usa el pueblo, y eso habla de la magnitud que puede tener la producción lechera como motor de desarrollo”, explicó.
“El arraigo que genera la lechería es enorme. No es la historia de una sola empresa, sino de lo que significa esta actividad para cientos de pueblos del interior del país”, concluyó Filippi.

