Alerta por el "cerebro de la soja", una situación que se ve en el 80% de los campos

Durante una jornada técnica de FERTILIZAR AC, especialistas coincidieron en que una soja bien nutrida empieza por un suelo vivo y un sistema radicular sano; la compactación, la falta de reposición de nutrientes y el manejo inadecuado ponen en riesgo la productividad y la sustentabilidad del sistema agrícola

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Alerta por el "cerebro de la soja", una situación que se ve en el 80% de los campos
10deNoviembrede2025a las09:32

“La raíz es el cerebro de la planta”, resumió Wenceslao Tejerina, consultor de AgroEstrategias, al abordar el vínculo entre la salud del suelo y el desarrollo radicular en soja. Según explicó, entre 25 y 50 % de los fotoasimilados producidos por la soja se destinan a las raíces, y hasta 30 % se usa en la simbiosis con el rizobio para fijar nitrógeno.

Cerebro de la soja, en alerta

Tejerina alertó sobre un problema cada vez más frecuente: la compactación y pérdida de raíces pivotantes, que limita la capacidad de absorción y la eficiencia en el uso de los fertilizantes. “En más del 80 % de los lotes analizados observamos raíces poco profundas, con nódulos verdes y baja fijación de nitrógeno”, detalló.

soja suelo

La alta densidad aparente de los suelos —superior a 1,5 g/cm³ en muchos casos— reduce los poros, el oxígeno y la capacidad de almacenaje de agua útil. “El resultado es estrés oxidativo, cierre de estomas y detención del crecimiento”, explicó el asesor. Y agregó: “Muchas veces se diagnostican deficiencias nutricionales cuando el verdadero problema está en el sistema físico del suelo. Si la raíz no puede explorar el perfil, esa inversión se pierde”.

Tejerina destacó que las tecnologías biológicas, como los extractos de algas, aminoácidos, ácidos húmicos y fúlvicos o bioestimulantes a base de zinc y triptófano, pueden ser herramientas valiosas dentro de un manejo integral. “Ayudan a mejorar la arquitectura radicular, aumentar la masa nodular y sobrellevar el estrés, pero no son una receta mágica. Si no corregimos la compactación y recuperamos la vida del suelo, el potencial sigue limitado”, advirtió.

soja suelo

En ensayos realizados desde el norte argentino hasta La Pampa, la combinación de tratamientos biológicos con un manejo físico más cuidadoso —labores livianas, rotaciones con gramíneas y cobertura permanente— mostró una mejora en la turgencia y la fotosíntesis de la soja. “El suelo es el verdadero sistema de soporte; la raíz traduce esa condición en productividad”, concluyó.

Los fundamentos de la nutrición en soja: las 4R para una producción sustentable

A su turno, Esteban Ciarlo, coordinador técnico de FERTILIZAR AC y docente de la Facultad de Agronomía de la UBA, profundizó en los fundamentos de la nutrición de soja y el impacto de una correcta reposición de nutrientes sobre la productividad y la sustentabilidad del sistema agrícola.

soja suelo

Ciarlo recordó que la soja es un cultivo con altas extracciones de nutrientes y que, por su protagonismo en la rotación, “contribuyó a acelerar el agotamiento de reservas naturales de fósforo y azufre en buena parte de los suelos agrícolas del país”. Según datos de FERTILIZAR AC, el balance de nutrientes es negativo en todos los casos durante los últimos 20 años.

“El suelo no es un recurso inagotable, y la fertilización no debe verse como un costo, sino como una inversión en estabilidad productiva y eficiencia del sistema”, subrayó.

El especialista planteó como principio básico aplicar el concepto de las 4R de la nutrición responsable (Right Source, Rate, Time and Place): fuente correcta, dosis correcta, momento correcto y lugar correcto. “Cuando ajustamos esas cuatro variables, no solo optimizamos la respuesta del cultivo, sino que también reducimos pérdidas y mejoramos la eficiencia en el uso de fertilizantes. Es producir más, con menor impacto ambiental”, sostuvo.

soja suelo

Ciarlo repasó el rol de cada nutriente:

  • Fósforo (P): esencial para el desarrollo radicular y la nodulación, con efecto directo sobre la fijación biológica de nitrógeno.
  • Azufre (S): clave para la síntesis de proteínas y la calidad del grano.
  • Potasio (K): mejora la translocación de azúcares y la resistencia al estrés hídrico.
  • Micronutrientes como zinc (Zn) y boro (B): intervienen en la formación de vainas y granos.

Ensayos de la Red de Nutrición de Soja de FERTILIZAR AC muestran que la aplicación balanceada de P y S puede generar incrementos de 30 a 40 % en el rendimiento respecto a lotes sin fertilizar. “No se trata de grandes dosis, sino de estrategias que garanticen la reposición y acompañen el potencial genético y ambiental de cada lote”, remarcó.

soja suelo

También insistió en la importancia de la rotación de cultivos: “El maíz o el trigo, cuando están bien fertilizados, dejan una base nutricional mejor para la soja. El enfoque debe ser integral, no cultivo por cultivo”.

Por último, Ciarlo presentó los avances del Programa SUMÁ P, que monitorea los niveles de fósforo disponible en distintas zonas agrícolas del país. Los datos recientes muestran un descenso sostenido de P-Bray, por debajo del umbral crítico en amplias áreas del centro y norte argentino.

“Estamos en un momento bisagra. Si seguimos extrayendo más de lo que reponemos, no solo afectamos la productividad de la soja, sino también la sustentabilidad de todo el sistema agrícola”, advirtió Ciarlo.

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