Crearon un "té" para cultivos y lo aplican en 1500 hectáreas: cada aplicación demanda entre 4.000 y 5.000 litros cada 50 hectáreas
Con una biofábrica en funcionamiento desde hace poco más de un año, un establecimiento CREA del sur de Córdoba avanza en la producción de té de compost y otros insumos biológicos aplicados a cultivos extensivos

El establecimiento Monte Hermoso, ubicado en General Levalle, al sur de la provincia de Córdoba, y miembro del CREA Melo-Serrano, puso en marcha hace poco más de un año una biofábrica destinada a la producción de insumos biológicos.
La iniciativa, conocida a partir de una nota realizada por Contenidos CREA, es impulsada por la empresa que administra Germán Alonso, de la región Centro de CREA, y se integra a un planteo de agricultura regenerativa que el establecimiento viene desarrollando desde hace más de 15 años, basado en rotaciones con cultivos de servicio, corredores biológicos y parches de vegetación natural orientados a promover servicios ecosistémicos.
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Según Jéssica Ceballos, responsable de la biofábrica, “durante el primer año de funcionamiento, el proyecto se consolidó como una tecnología de proceso aplicada a la agricultura regenerativa, integrando manejo de economía circular, valorización de biomasa y producción de insumos biológicos dentro del establecimiento”.
“El sistema permitió cerrar ciclos de nutrientes, reducir la dependencia de insumos externos, mejorar la eficiencia biológica del sistema productivo y generar empleo sustentable asociado al manejo de procesos vivos”, resumió.
Cómo se produce el té de compost

El proceso para la obtención de insumos biológicos se basa en materia prima generada en el propio establecimiento. Se emplean restos de poda, pasto, mantillo y biomasa proveniente del manejo de corredores biológicos con vegetación natural, con el objetivo de reincorporar al suelo una mayor diversidad de materia verde y microbiología nativa. El esquema también permite avanzar hacia un modelo de economía circular dentro del sistema productivo.
Con esos materiales se elaboran pilas de compost biológico en canastos que poseen una capacidad de 250 kilos. El manejo incluye un monitoreo permanente de variables como humedad, temperatura y olor, que permiten ajustar el proceso. Durante esa etapa se incorpora melaza, que actúa como fuente de energía para estimular la reproducción de bacterias y hongos benéficos.
