Trabajó 18 años en la compañía de tecnología más antigua del mundo y dejó todo para dedicarse al campo: cómo llegó a tener 750 vacas en servicio

Tras dejar su cargo en IBM, Christian Jodor asumió la administración de un campo familiar, donde la incorporación de tecnología permitió mejorar los procesos y generar un salto en la producción ganadera

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Trabajó 18 años en la compañía de tecnología más antigua del mundo y dejó todo para dedicarse al campo: cómo llegó a tener 750 vacas en servicio
31deDiciembrede2025a las11:12

En el campo hay muchas historias. La de Christian Jodor comienza cuando hace cinco años atrás decidió hacerse cargo de la administración del campo familiar, luego de trabajar durante 18 años para una empresa multinacional.

Con vagos conocimientos sobre la agricultura y la ganadería, se lanzó a esta aventura, cuando su padre, ya mayor, le plantea la idea de acompañarlo en el desarrollo de su campo familiar, en la Estancia "El Resueyo" en Rauch, Provincia de Buenos Aires.

“Uno piensa que por haber estado vinculado toda la vida al campo, entiende algo de la actividad. Y me di cuenta de que no”, reconoce Jodor en una nota de Contenidos CREA.

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De IBM al campo: el recorrido profesional de Christian Jodor

Christian es contador y desarrolló una carrera de 18 años en IBM. Ingresó inicialmente en el área de Contabilidad y, pocos meses después, pasó a Finanzas, donde comenzó su vínculo con los equipos comerciales.

“Descubrí que lo que verdaderamente me gustaba era trabajar en el área de Ventas. Con el tiempo pude llegar a la posición de gerente de proyectos, liderando equipos, y finalmente salté a la venta de servicios”, contó. Su recorrido profesional culminó con la conducción de un equipo comercial en nueve países de América de habla hispana, excluido México.

La empresa de tecnología más antigua del mundo fue su gran escuela profesional, pero la salida se dio de manera voluntaria, en coincidencia con el planteo familiar. “Mi padre, que ya era una persona mayor, me propuso ayudarlo en el campo. Pensé que era una buena opción y acepté el desafío, comenzando las tareas de administración junto a él”.

Capacitación, redes y un punto de inflexión

A pesar de su trayectoria corporativa, volver al campo implicó comenzar casi desde cero. La falta de formación técnica específica lo llevó a capacitarse por su cuenta y a buscar apoyo externo. En ese camino apareció la red CREA.

“Empecé a estudiar y a googlear palabras como eficiencia, innovación, desarrollo, planificación eficiente o bienestar animal, que eran mis intereses. En todas las búsquedas aparecía CREA. Así que levanté el teléfono y llamé”, relató. Para ese primer encuentro se preparó con el mismo rigor que para una entrevista laboral, ya que el ingreso al grupo dependía de la aceptación de sus pares.

jodor red crea

Su primera reunión fue en julio de 2021 y dejó una marca inmediata. Durante una recorrida por un verdeo con terneros de recría, se sorprendió al ver “ese color verde en pleno invierno”, algo que no existía en el campo que administraba. La escena derivó en una anécdota que hoy recuerda con humor: “Cuando me dijeron que era raigrás, pregunté cómo se escribía, para estudiarlo y replicarlo”.

Lejos de ser una desventaja, esa falta inicial de conocimientos técnicos fue vista como una oportunidad. “Se dieron cuenta de que yo no tenía mayores conocimientos de agronegocios, pero podía aportar herramientas de otras áreas. Que la relación iba a ser un win-win”.

Con el tiempo, la experiencia se transformó en un punto de inflexión. “El vínculo con CREA me cambió la perspectiva. Me abrió la cabeza y me ayudó a transformar la empresa”, destacó, y subrayó un rasgo central: “La solidaridad del grupo para compartir conocimientos, incluso cuando hacía preguntas básicas”.

Un nuevo modelo productivo y de gestión en el campo familiar

A partir de ese aprendizaje, Jodor impulsó una transformación profunda del establecimiento, apoyada en planificación, tecnología y una lógica de gestión empresarial aplicada al campo.

Su mirada corporativa lo llevó a una conclusión clara: “Creo que el campo argentino se maneja de una forma muy tradicional y no se administra eficientemente. No se pone foco en recursos humanos, en la relación con proveedores ni en la gestión de ventas, que son claves para darle verdadero valor al esfuerzo del productor”.

familia jodor campo

El punto de partida fue un planteo productivo acotado. “Agarré un campo de cría, con algo de invernada y 40 hectáreas de soja en porcentaje con un contratista”, recordó. A partir de allí, el proceso fue gradual pero sostenido. “A medida que fui encontrando el modelo de negocios que quería para el campo, comencé a trabajar en eso y lo fui transformando”. Los resultados se reflejaron en los números: “Cuando tomé la administración, teníamos 460 vacas, y en 2026 vamos a tener en servicio 750”.

Una de las primeras decisiones estratégicas fue el ordenamiento forrajero. “Todo arranca sabiendo que hay alimento disponible para los animales. Sin ese recurso, no es posible proyectar nada”, explicó. Ese diagnóstico derivó en trabajos de base como la diferenciación de potreros y la ambientación del campo, “un proceso de largo plazo, pero con un camino ya trazado”.

vacas campo jodor

La transformación también alcanzó la gestión de las personas. “Le puse una visión bastante corporativa”, señaló. “Abrimos las puertas al equipo y propusimos aprender y planear entre todos”. En paralelo, el sistema productivo ganó complejidad. “Empezamos a trabajar más fuerte en las ventas y en mejorar la genética”, lo que permitió evolucionar hacia un esquema de ciclo completo y ampliar la superficie agrícola: “De esas 40 hectáreas iniciales, hoy hacemos casi 300 hectáreas”.

Ese proceso está atravesado por una lógica de mejora continua. “Todos los años trato de subir la vara y encontrar un nuevo desafío”, afirmó, y destacó el acompañamiento del grupo CREA: “Si evalúo sumar riego artificial o bombas solares, nadie me pone un freno; de hecho, todo el grupo me incentiva a hacerlo”.

Tecnología: un paso clave en el establecimiento

La incorporación de tecnología fue otro hito en la transformación del sistema. En 2025 el establecimiento implementó  caravana electrónica, lo que modificó los criterios de evaluación y selección animal. “Nos permitió dejar de engordar lo que es lindo para engordar lo que realmente es eficiente”, explicó, priorizando “el animal con mejor conversión de peso en el sistema”.

La innovación también llegó a la infraestructura de manejo. Tras evaluar alternativas en la Exposición Rural de Palermo, el campo incorporó una nueva manga. “Fue un cambio realmente espectacular”, afirmó. “Antes nos llevaba siete u ocho días; ahora lo hacemos en cuatro”, detalló sobre las vacunaciones, por donde pasan unos 1500 animales. A esto se sumó la digitalización de la balanza, integrada hoy con la caravana electrónica.

tecnologia de pesaje en el campo

Ese conjunto de herramientas permite una trazabilidad completa del animal. “Sabemos con cuántos kilos hicimos el destete, cuál fue la eficiencia de conversión y, en síntesis, cuánto pasto transformamos en carne”, explicó. También evalúa sumar balanzas en bebederos: “Podemos identificar si hay alguna enfermedad que esté retrasando la eficiencia en la conversión a carne”.

“La caravana electrónica es un chip en la oreja del animal que carga datos”, resumió. El próximo paso será profundizar el uso de esa información. “Los datos te permiten trabajar de una forma diferente para lograr mayor eficiencia”. Hasta ahora, las inversiones se financiaron con recursos propios: “Vengo financiando estas inversiones con los ingresos del campo”, aunque hacia adelante espera acceder a créditos de largo plazo para seguir escalando el modelo productivo.

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