Antes de sembrar trigo: la elección que puede definir la campaña
Con más de 70 cultivares disponibles en el mercado, especialistas del INTA recomiendan decidir en función del ambiente, la disponibilidad de agua y el perfil sanitario
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De cara a la próxima campaña, la elección de la variedad de trigo se vuelve una de las decisiones claves para el resultado del cultivo. El potencial de rendimiento, el perfil sanitario, la calidad comercial y las características agronómicas del material son factores determinantes al momento de ajustar la estrategia productiva según el ambiente de cada lote.
En este sentido, Dionisio Gómez, del INTA Marcos Juárez y responsable de la red nacional de ensayos de trigo, explicó que en ambientes de alto potencial se puede priorizar el rendimiento como único objetivo, pero en zonas marginales, los aspectos secundarios cobran mayor peso.
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“En esos ambientes tenemos que lograr hacer un trigo más económico, por lo que buscamos reducir el número de aplicaciones fúngicas y lograr una buena cobertura, eligiendo materiales más altos, de mayor biomasa”, indicó.
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Un aspecto fundamental en esta etapa es el diagnóstico del ambiente, definido principalmente por el contenido hídrico del suelo al momento de la siembra. Gómez remarcó que, en la región de Marcos Juárez, el cultivo es depende del agua disponible en el perfil para proyectar el éxito de la cosecha.
“Es fundamental hacer ese diagnóstico para estimar cuál será el rendimiento potencial y realizar una fertilización acorde a ese potencial”.
En este sentido, el especialista explicó que la fertilización dependerá de la disponibilidad de agua. “En aquellos casos donde las lluvias son más abundantes de lo normal, se recomienda realizar una refertilización”, indicó, y agregó: “La recomendación es que, en condiciones normales de disponibilidad de agua, el grueso de la fertilización se aplique previo a la siembra, dejando las aplicaciones al voleo o foliares como herramientas de corrección ante lluvias excepcionales”.
Otro aspecto para tener en cuenta es la calidad del ambiente donde se va a producir. “En ambientes con limitación de rendimiento, se podrían usar trigo de mejor calidad para buscar un mejor precio de la producción", agregó.
Por otro lado, Gómez destacó el valor del trigo como beneficioso para el suelo. “Este cultivo es ideal para incorporarlo en una rotación por sus características como mejorador del suelo por el sistema radicular y la biomasa de lenta degradación que presenta”, destacó y agregó: “Es un buen cultivo para ir incorporando cobertura a los suelos y de a poco ir mejorando los ambientes”.
En relación con la oferta genética, indicó que se encuentran disponibles más de 70 variedades en el mercado. “La clave reside en adaptar la genética a la realidad del lote: en sistemas bajo riego se prefieren materiales de menor estatura mientras que, en ambientes con limitaciones productivas, la apuesta debe volcarse hacia trigos de mejor calidad comercial para asegurar la competitividad del cultivo”, concluyó.
