Día del Agua: por qué el riego eficiente se vuelve clave para el futuro productivo de Argentina y el mito de que es solo para unos pocos
Argentina tiene potencial para triplicar su superficie bajo riego; la tecnología y el acceso a sistemas más precisos aparecen como claves para cuidar el agua y potenciar la producción
En el marco del Día Mundial del Agua, que se celebra cada 22 de marzo, el sector agropecuario vuelve a poner en agenda la importancia de un recurso clave para la producción y el desarrollo. La fecha, impulsada por Naciones Unidas, busca concientizar sobre el uso responsable del agua y su impacto en la seguridad alimentaria, el ambiente y las economías regionales.
En Argentina, el debate adquiere una dimensión estratégica. El país cuenta con condiciones hídricas que le permitirían regar más de 9 millones de hectáreas, pero actualmente solo unas 2,5 millones están bajo riego. Este escenario abre una oportunidad concreta para mejorar la productividad, estabilizar rendimientos y potenciar el desarrollo territorial.
Sin embargo, el desafío no es solo ampliar la superficie regada, sino también mejorar la eficiencia en el uso del agua.
Eficiencia: el gran desafío del riego en Argentina
Hoy, gran parte de las áreas bajo riego en el país utilizan sistemas tradicionales como el riego por manto o inundación. Estos métodos, si bien extendidos, presentan niveles de eficiencia que están por debajo de lo que la tecnología actual permite alcanzar.
“Hay que ir a sistemas más eficientes y entender al agua como un recurso fundamental, pero que también hay que cuidar para que perdure en el tiempo”, explicó Nahuel Lo Cane, gerente general de Valley Argentina.

El especialista remarcó que una mejor gestión del agua no solo impacta en el rendimiento de los cultivos, sino también en la sustentabilidad del sistema productivo. En este sentido, el riego eficiente aparece como una herramienta clave para producir más con menos recursos.
