“Me siento estafado”: habló por primera vez Nicolás Coscia y contó todo acerca de su relación con Bruno Riboldi, cómo era el negocio y qué pasó con los 190 animales
El productor de Pavón Arriba habló en exclusiva con Agrofy News; una relación amorosa, la amistad y el negocio que explotó por los aires

El caso de Bruno “La Joya” Riboldi y Nicolás Coscia sumó un nuevo capítulo. De la denuncia del faltante de 190 animales a la explicación del imputado por defraudación por abuso de poder.
Por primera vez, Coscia habló acerca del caso que tiene al mundo agropecuario en vilo. “Me siento estafado”, dijo a Agrofy News durante la entrevista. Además, contó cómo triangularon la hacienda y la necesidad de manejar la ganadería en “B”. El entrevistado explicó qué pasó con los 190 animales y cómo el dinero rompió la amistad.
Este lunes estaba todo dado para que se firme un acuerdo entre las partes, pero a último momento, Riboldi desistió. Según confirmaron fuentes de su entorno, le dijo al abogado que el fiscal avance hasta el final. Agrofy News tuvo acceso a los pormenores del trato.
En pleno centro de Rosario y con más de 35 °C, el productor y empresario de Pavón Arriba esperaba para dar sus primeras declaraciones a la prensa. Un edificio antiguo e histórico fue el lugar de encuentro: las oficinas de uno de sus abogados, Franco López Andreoli.

Con vaso de agua de por medio y una hoja con anotaciones, Coscia se dispuso a responder todas las preguntas. Su cara empieza a mostrarse. Una persona joven de 30 años, que es de pueblo, pero vive en Rosario. Se muestra amable y con voz tranquila. Por momentos, para responder mira el grabador y en otros al abogado. Se toma su tiempo, pero busca aclarar su situación y dejar en claro que quiere que esta situación termine.
Es tercera generación de productores agropecuarios y administra 700 hectáreas en Pavón Arriba y Santa Teresa. Su familia está ligada a la industria de los alimentos a través de Inalpa, empresa con la que está en juicio para que reconozcan su participación y la división de dividendos.
Conoció a Bruno Riboldi porque fue pareja de su hermana Virginia. En 2017, Nicolás y ella viajaron a París, Francia, y se encontraron con La Joya. Bruno y Nicolás se hicieron amigos, según relató, a pesar de que la pareja no funcionó.
¿Cómo se siente?
Me siento estafado, defraudado, decepcionado y con bronca a la vez. Estaba ilusionado con que Riboldi firme el acuerdo y se termine todo este calvario que me generaron. Pero no fue así.
¿Qué pasó cuando conoció a Riboldi en 2017?
Mi hermana, Virginia Coscia, no siguió en relación con él y yo establecí una buena amistad hasta que pasó todo esto. Durante muchos años convivimos dentro del mismo edificio y solíamos comer y nos cruzábamos seguido. Luego, él empezó con las redes sociales y se fue a Buenos Aires. Ahí nos dejamos de ver tan seguido. Hoy me entero que Bruno era bastante violento con mi hermana y fue una de las causas de la ruptura.
¿Cómo definirías la relación con Bruno hasta este episodio?
Una relación muy buena. Nos juntábamos a comer y salíamos. Era un amigo. Hasta ahí nunca habíamos llegado a hacer nada. En 2023, en la zona de Tornquist, donde está su campo, hubo una sequía muy grande. Ahí me llamó para pedirme una mano porque él tenía bastantes vacas que no tenían pasto. Me mandó los animales y ahí arrancó la sociedad. Le terminé salvando los animales y me vendió las primeras vacas. Se sorprendió por el estado de las vacas y la atención que recibieron, por lo que ahí surge nuestra amistad y sociedad.
¿La sociedad que se conformó es de palabra o formal?
Fue siempre una sociedad de amistad, de palabra y en confianza, nunca por escrito. La forma de vender era a título personal.
¿Qué pasó en 2024?
Autoricé a Bruno a abrir un Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa) dentro de mi campo. La sociedad comenzó a tener otra seriedad. El campo pasó a tener dos Renspa. Uno era de Riboldi a nombre de Agro Tranquera SRL, pero dentro de mi campo.
¿Cómo fueron los negocios?
En el primer negocio, Bruno me mandó animales. La sociedad que él niega no estaba en papeles, pero sí en la confianza de la palabra y la amistad.
¿Cuál era su rol en el negocio?
Él me mandaba animales al campo y yo me encargaba de cuidarlos. Ponía el peón, veterinario y todo lo que conlleva. Luego, me encargaba de vender los animales. Bruno siempre quiso manejar la ganadería en “B” (nota del redactor: “B” en referencia a no blanquear la operatoria). Sabiendo que no se puede porque hay una trazabilidad, yo vendía a nombre personal y luego, cuando el contador le decía, él me vendía a mí para facturar. En todo momento se facturó al ciento por ciento, pero siempre tuvo problemas con el tema del dinero. La última conversación que tuvimos fue, ‘el contador me quiere matar porque me compré una camioneta y no tengo cómo justificarla’.
¿Cómo era la conformación de la sociedad?
Él ponía los animales. Yo los engordaba y me encargaba de todo el resto (tareas sanitarias, alimentación, entre otras tareas). De los kilos engordados en el campo, la ganancia la dividíamos el cincuenta por ciento para cada uno. Desde 2024 que todavía no cobré nada de la capitalización.
¿Qué pasó en 2025?
El negocio sigue de la misma forma, solamente que la empresa que vendía los animales cambia y pasa de Nicolás Coscia a Agroganadera del Este SAS. La titular es mi hermana. Es una empresa nueva, pero tiene un montón de movimientos ganaderos y se dedica exclusivamente a esta actividad.
¿Usted es empleado de Agroganadera del Este?
No soy empleado, pero le doy una mano a mi hermana en la parte del campo. Ella está más en la parte administrativa.
¿Usted es propietario del campo en el que permanecían los animales?
Tengo el usufructo del campo familiar (NdR. propiedad del tío, Darío Coscia) a partir de una división que se hizo en forma privada.

