Para el campo: con Claude y tres meses de trabajo armé un sistema que hubiera requerido más de USD 60.000 y un año de desarrollo

Inicié un proyecto para mis hijos y descubrí el potencial de las herramientas para el productor agropecuario

26deJuniode2026a las17:43

Quiero dejarles a mis hijos algo más que la tierra. Después de 23 años de campañas, lo más valioso que tenía no eran los fierros ni los lotes, sino todo lo que aprendí. El problema es que solamente estaba en mi cabeza.

A partir de la inteligencia artificial, por primera vez podía empezar a volcarlo en un sistema que decidiera con mi criterio. Nunca imaginé lo que vendría después: un sistema integral y, sobre todo, replicable por cualquier productor.

Soy ingeniero agrónomo. No soy programador. Nunca escribí una línea de código en mi vida. Sin embargo, en los últimos meses, fui armando un sistema que hoy me lee los comprobantes y los ordena solo en una planilla. Además, tiene agentes con memoria — agronómico, comercial y administrativo— donde metí mis 23 años de criterio, y que hasta me generan las cartas de porte casi sin tocar nada. Lo consulto desde el teléfono, cuando paro en la ruta.

La sorpresa que cambió el proyecto

Hace unos años, algo así te obligaba a contratar un equipo de desarrolladores, invertir una pila de plata sobre la mesa y esperar. Cuando me senté a sacar la cuenta de lo que hubiera costado encargando afuera, a la manera tradicional, me daba más de 60.000 dólares y cerca de un año de trabajo.