Tiene 18 años, se enamoró de una raza y ya piensa como cabañera: "No hay nada del campo que me aburra"

Con su corta edad, Katja Bachmann, viajó este año a Australia para conocer la cuna del Braford y tiene un objetivo claro: seguir capacitándose para crear su propia cabaña; incluso participa de las decisiones productivas del establecimiento familiar y su historia refleja cómo piensa una nueva generación que encuentra en la ganadería un proyecto de vida

19deAgostode2026a las05:59

Para muchos jóvenes, terminar el colegio implica decidir entre estudiar una carrera o buscar trabajo. Para Katja Bachmann, en cambio, el futuro siempre estuvo ligado al campo.

Nació y se crió en un establecimiento agropecuario. Su padre fue productor tambero y trabaja como comisionista de hacienda, mientras que ella combina sus estudios de Relaciones Públicas con el trabajo diario en la empresa familiar. Pero hubo un momento que cambió para siempre su vínculo con la ganadería.

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En 2020, durante un viaje a La Paz, Entre Ríos, para comprar hacienda, descubrió por primera vez la raza Braford. Entre los animales había un ternero que llamó su atención y despertó una curiosidad que rápidamente se convirtió en pasión.

"Volví del viaje y todos los días le insistía a mi papá para que compráramos un toro Braford", recuerda.

Poco tiempo después llegó el primer reproductor y, con él, comenzó un proyecto que hoy sigue creciendo de la mano de toda la familia.

Del escritorio al corral

Aunque estudia una carrera universitaria, gran parte de sus días transcurren en el establecimiento. Participa de la selección de vientres, los controles sanitarios, la alimentación de la recría y los partos asistidos. También reemplaza a su padre cuando debe revisar lotes de hacienda para clientes.

"Todas las tareas me gustan por igual y no hay nada relacionado al campo que me aburra o me guste menos. Me apasiona la ganadería y día a día nos esforzamos en conformar un rodeo Braford", asegura.