“Esta vez vino peor que todas las veces”: el pueblo de Chaco rodeado de agua donde los productores rescatan su hacienda en lancha
La crecida de los ríos Paraná y Paraguay dejó más de 2.000 personas evacuadas y autoevacuadas en la provincia; en Colonia Tacuarí, el agua avanzó sobre campos y caminos rurales, mientras productores y equipos de emergencia trabajan para rescatar animales y reforzar las defensas del pueblo
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La emergencia hídrica en Chaco avanza por el aumento de los caudales de los principales cursos de agua. Según el parte oficial difundido el lunes 26 de octubre, 2.026 personas de 543 hogares fueron evacuadas o debieron abandonar sus viviendas por sus propios medios, una cifra superior a las 1.790 registradas durante el fin de semana.
De acuerdo con las mediciones de la Administración Provincial del Agua (APA), el río Paraná alcanzó los 7,21 metros en el puerto de Barranqueras, mientras que el río Paraguay llegó a los 7,97 metros en Isla del Cerrito. En Puerto Vilelas, se contabilizaron 1.146 personas desplazadas, entre evacuados y autoevacuados. También se reportaron personas afectadas en Antequeras, Colonia Benítez, Barranqueras e Isla del Cerrito, mientras otros municipios permanecen bajo alerta por la evolución de la creciente.
Colonia Tacuarí, rodeada de agua: el impacto en los productores
En Colonia Tacuarí, una pequeña localidad ubicada al sur de Resistencia, la inundación avanzó sobre campos y caminos rurales, dejó establecimientos aislados y obligó a los productores a trasladar sus animales hacia terrenos más elevados. El agua rodea prácticamente todo el pueblo.
Durante una recorrida del medio N9, un productor agropecuario relató cómo la creciente afectó la zona y describió las dificultades que enfrentan quienes intentan proteger su hacienda. Según contó, el agua comenzó a avanzar con fuerza un lunes por la tarde y, para el día siguiente, ya había cubierto gran parte del territorio. “Esta vez vino peor, esta vez vino más que todas las veces”, resumió el productor, al comparar la situación actual con otras inundaciones que atravesó la región.

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“Fueron 15 minutos de terror”: el granizo que mató a 40 animales y destruyó una granja familiar en Santa FeLa urgencia pasa por poner a salvo a los animales antes de que queden completamente rodeados por el agua. Productores de la zona debieron movilizar vacas, caballos y otras especies hacia sectores elevados, aunque no todos los ejemplares pudieron ser rescatados. De acuerdo con el testimonio recogido por el medio, algunos animales murieron y otros permanecen en áreas de difícil acceso.
Las condiciones también representan un peligro para quienes participan de los traslados. La profundidad del agua y la falta de caminos transitables obligan a extremar las precauciones. “Está todo hondo por todos lados. No podés andar sin chaleco”, advirtió el productor.
Con los caminos rurales anegados y numerosas estancias aisladas, llegar hasta los establecimientos y recuperar la hacienda se convirtió en una tarea compleja. A las dificultades logísticas se suma la preocupación por las pérdidas que puede dejar la inundación en la producción ganadera, una situación en la que cada hora resulta importante para rescatar a los animales que todavía permanecen en zonas comprometidas.
Rescates de hacienda y refuerzo del muro de contención
Frente al avance del agua, efectivos de la Policía del Chaco, Bomberos, la División Patrulla Fluvial y el Cuerpo de Operaciones Especiales (COE) participan de los operativos de asistencia en las áreas afectadas; como el traslado de animales, la asistencia a personas aisladas y el abastecimiento de recursos esenciales para las familias que permanecen en los sectores más comprometidos.
Diego Pupo, integrante del operativo, explicó a N9 que los equipos vuelven a ingresar en embarcaciones para retirar animales y asistir a quienes quedaron varados. Las recorridas pueden demandar entre dos y tres horas de navegación, debido a las distancias y las dificultades para desplazarse por los campos inundados.

Otro de los puntos que concentra la atención es el muro de contención que protege a Colonia Tacuarí desde la gran inundación de 1998. Aunque el agua todavía no ingresó de manera generalizada al casco urbano, se detectaron sectores comprometidos de la defensa, por lo que se iniciaron trabajos para reforzarla.
En cuanto a la circulación, la Ruta Provincial 69 permanece como el único acceso terrestre al pueblo, mientras el resto de los caminos está cubierto por el agua. Muchas familias de las áreas rurales optaron por autoevacuarse y refugiarse en casas de familiares o vecinos. Sin embargo, algunos pobladores permanecen cerca de sus propiedades para cuidar sus pertenencias y tratar de poner a salvo los animales que todavía no pudieron trasladar.

Organizaciones y voluntarios se suman a la asistencia animal
La emergencia también movilizó a organizaciones dedicadas a la protección de los animales. La Fundación Planeta Vivo llegó a Chaco para sumarse al trabajo de proteccionistas locales y veterinarios solidarios que comenzaron a intervenir desde los primeros días de la crecida.
La entidad convocó a voluntarios para colaborar con la asistencia de los animales afectados, con especial énfasis en la participación de profesionales veterinarios. Además, recibe donaciones para sostener las tareas en las zonas inundadas.

