Sin transgénicos y casi sin siembra directa, España también tiene malezas resistentes: lo que aprendió un agrónomo argentino

Aapresid alertó sobre la poca efectividad de la labranza y la importancia del manejo integrado

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Sin transgénicos y casi sin siembra directa, España también tiene malezas resistentes: lo que aprendió un agrónomo argentino
02deNoviembrede2026a las11:47

Viajó a España y realizó una investigación sobre el comportamiento de las malezas y la labranza. El ingeniero agrónomo y miembro del equipo de Red de Manejo de Plagas de Aapresid, Tiziano Forte, participó de un trabajo conjunto entre esta asociación y el INIA-CSIC de España.

El trabajo reflejó la poca efectividad de la labranza para detener la resistencia de las malezas. España cuenta con la particularidad de ser un sistema productivo en el que no se cultivan variedades tolerantes a herbicidas, salvo el maíz Bt (MON810), resistente a insectos. Por otra parte, la siembra directa sólo representa un 4 % de la práctica

Macetas con plántulas de arveja (pois) en un estante metálico de un invernadero, con carteles escritos a mano que dicen "DIGSA Pois

El ingeniero agrónomo destacó que la labranza en el suelo no resolvió el avance de las resistencias. Argentina y España son escenarios diferentes, pero sufren el mismo problema de las malezas, en este caso ballico o raigrás (Lolium rigidum) y la amapola (Papaver rhoeas), que desarrollaron resistencia múltiple a herbicidas inhibidores de la ALS, ACCasa y hormonales.

En Argentina, la REM registró 34 especies con resistencia o tolerancia. También se relevaron más de 25,8 millones de hectáreas afectadas por al menos una de ellas.

“En algunos casos se confirmó resistencia múltiple, incluso a herbicidas de preemergencia. A esto se suman especies como Conyza spp. (rama negra), resistente a glifosato en cultivos leñosos y bordes.  En cultivos de verano, las que generan un mayor desafío, sobre todo en cultivo del maíz, son: Sorghum halepense, Echinochloa crus-galli, Digitaria sanguinalis y Chenopodium album, con biotipos resistentes a al menos un principio activo”, contó Aapresid sobre España.

El país europeo cuenta con menos herramientas químicas, por lo que cada herbicida se vuelve más valioso. “Productores y técnicos españoles combinan rotaciones más intensivas, control mecánico o laboreo para sostener el control”, mencionó.

En este contexto, también comienzan a surgir en España herramientas de aplicación dirigida mediante cámaras, que identifican las malezas y aplican el herbicida solo sobre ellas, sin alcanzar al cultivo. Esto permite utilizar activos a los que el cultivo es sensible.

Además, el ingeniero concluyó que, en ambos lados del Atlántico, la resistencia es consecuencia de la presión de selección, y ninguna herramienta, química o biotecnológica, es eficaz para siempre si se usa sola. En este sentido, el informe destacó que, con menos herbicidas disponibles en Europa y una alta dependencia del control químico en Argentina, el manejo integrado de malezas aparece como el único camino para sostener la eficacia de las herramientas en el tiempo. Se trata de una combinación de rotación de cultivos y de modos de acción, cultivos de servicios, ajustes en densidad y distanciamiento, y monitoreo.

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