Qué cambia para el campo argentino después de las elecciones en Estados Unidos
Un informe de la Bolsa de Cereales y la Fundación INAI anticipa que en la relación comercial con la Argentina predominaría la continuidad; los subsidios agrícolas estadounidenses se mantendrían y aparecen oportunidades para productos como la carne, los vinos y la miel
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Las elecciones de medio término del martes 3 de noviembre en Estados Unidos dejaron un nuevo mapa político: según las proyecciones de las principales cadenas y agencias estadounidenses, los demócratas obtendrían el control de la Cámara de Representantes y del Senado.
¿Qué significa para el agro argentino? Un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y la Fundación INAI, difundido este miércoles, anticipa que no habría cambios de fondo en el corto plazo. "En cuanto a la relación con Argentina, se observan varios factores que brindan fundamentos como para prever que predominaría la continuidad por sobre el cambio", señala el documento.
El análisis identifica tres temas a seguir de cerca por su posible impacto en las exportaciones agroindustriales: las investigaciones comerciales que Estados Unidos lleva adelante contra otros países, los acuerdos que pueda firmar con otros exportadores de alimentos y la relación entre Washington y China.

Más control del Congreso, pero sin un giro en la política comercial
Según el informe, un Congreso con mayoría opositora probablemente busque limitar la capacidad del presidente Donald Trump para impulsar nuevas reformas legislativas y presupuestarias, y aumente el control sobre las políticas en curso, incluidos los acuerdos firmados con otros países.
Sin embargo, los analistas no prevén un cambio sustancial en la política exterior ni en la estrategia comercial de Estados Unidos. Dan tres razones: Trump no puede aspirar a un tercer mandato, lo que reduce el incentivo para cambiar de rumbo; el Poder Ejecutivo tiene amplias facultades para manejar el comercio exterior sin pasar por el Congreso; y puede vetar las leyes que vayan contra su agenda.
Además, el informe sostiene que muchas de esas políticas responden a tendencias de fondo, como la competencia con China y la reorganización de las cadenas de producción, que ya estaban presentes con gobiernos anteriores y seguirían más allá de la composición del Congreso. Eso no descarta ajustes puntuales en los aranceles o en las investigaciones comerciales en curso.
Un socio que crece para el agro argentino
Estados Unidos es el tercer socio comercial de la Argentina, detrás de Brasil y China. Según el informe, entre 2020 y 2023 la Argentina acumuló un déficit comercial de US$ 8.600 millones con ese país, mientras que desde enero de 2024 acumula un superávit de US$ 4.200 millones.
Para la agroindustria, Estados Unidos ya es el quinto destino de exportación de 2026, con más del 5% del total. En lo que va del año, esas ventas crecieron más del 50%, impulsadas sobre todo por la carne vacuna, pero también por la miel, los vinos y la soja.
El informe espera que Washington insista en que el Congreso argentino ratifique el acuerdo sobre comercio e inversiones (ARTI) firmado en febrero de 2026. Tras una enmienda acordada en octubre, el texto estaría en condiciones de ser enviado al Parlamento. El acuerdo garantiza un recargo máximo del 10% para los productos argentinos, el más bajo que aplicó Estados Unidos desde que cambió su política arancelaria en abril de 2025. Queda pendiente la incorporación de una cuota adicional de 80.000 toneladas de carne vacuna.
Una oportunidad si otros países pagan más aranceles
Estados Unidos lleva adelante investigaciones comerciales contra 16 países, entre ellos China, la Unión Europea, Japón, México e India, para determinar si subsidian a algunos sectores y generan sobreproducción. Esos países representan el 75% de sus importaciones. También investiga a otros seis socios por temas como la propiedad intelectual, el comercio digital o la deforestación.
La Argentina no está incluida en ninguno de esos procesos. Si terminan con nuevos aranceles para esos países, el informe señala que los productos argentinos podrían ganar competitividad en el mercado estadounidense. El nuevo Congreso podría influir en los tiempos y el alcance de esas investigaciones.
El margen para crecer es amplio: la Argentina explica menos del 1% de las importaciones agroindustriales de Estados Unidos. Entre los productos con oportunidades, el informe menciona los vinos, la carne vacuna, el aceite de soja, las papas congeladas, la miel, el aceite de oliva, el aceite esencial de limón, los jugos cítricos, el mosto, los chocolates y el aceite de girasol.
China compra más a la Argentina y menos a Estados Unidos
Otro punto clave es la relación entre Estados Unidos y China. Según el informe, parte del aumento de casi 54% en las exportaciones argentinas a China podría explicarse por el distanciamiento comercial entre las dos potencias: China dejó de comprar algunos productos a Estados Unidos y los reemplazó con mercadería argentina.

Variación interanual. Fuente: Bolsa de Cereales y Fundación INAI, en base a Trademap.
Por eso, cualquier cambio en la relación entre Washington y Pekín podría impactar en el flujo de las exportaciones argentinas a China.
Los subsidios a los productores estadounidenses seguirían
El informe no espera cambios importantes en la ley agrícola de Estados Unidos (la Farm Bill), que regula la ayuda alimentaria, los seguros de cosecha y los pagos a los productores. La ley vigente es de 2018 y se viene prorrogando porque el Congreso no logró acordar una nueva. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, su costo proyectado es de US$ 1,4 billones (millones de millones) para el período 2027-2036.
Demócratas y republicanos discuten los recortes a la ayuda alimentaria, el apoyo a los pequeños productores y las regulaciones sobre bienestar animal y plaguicidas. Pero, según el análisis, ninguno de los dos partidos propone reducir las ayudas que más distorsionan el mercado.
Por eso, el informe concluye que se mantendrían los subsidios a productos que compiten directamente con la oferta exportable argentina, como el maíz, la soja, el trigo, el maní, el arroz, el azúcar y la carne vacuna.
