La Argentina trata de torcer la dura posición brasileña

19deEnerode2000a las09:10


SANPABLO.- El cordial ambiente diplomático entre la flamante cancilleríaargentina y la experimentada cancillería brasileña será puesto a prueba hoy,en San Pablo. En la sede del Ministerio de Desarrollo en la tradicional avenidaPaulista, los funcionarios locales les enumerarán a los visitantes argentinoslos puntos en que aseguran que no van a ceder en la negociación del régimenautomotor común del Mercosur. Y no serán pocos.

El primer punto de discordia es la exigencia de la Argentina de un contenidolocal de piezas de 30 por ciento. Es decir que para que un auto hecho en laArgentina pueda ser considerado "made in Mercosur" y sea vendido alBrasil con cero por ciento de impuestos, tendría que tener 30 % de piezasargentinas. Brasil ofrece como máximo 25 % de contenido local, y exige"intercambio de performances". Es decir, que se haga un promedio entretodas las fábricas, y que si un auto tiene 20 % de contenido local y otro 40 %,se haga un promedio.

El toma y daca

En entrevistacon La Nación, el presidente de la Asociación Nacional de Fabricantesde Vehículos del Brasil (Anfavea), José Pinheiro Neto, aseveró que"encontrar la fórmula para equilibrar el comercio entre los dos paísesserá la parte más difí cil de la negociación".

Brasil quiere que el crecimiento de las exportaciones de un país a otropueda comenzar con 6 % el primer año, hasta 27 % el último. La delegaciónargentina pide que el primer año el comercio pueda crecer 3 %, y el cuarto año13,5 %, como máximo.

 

  • Brasil no acepta que el régimen de transición, que ata sus exportaciones a las exportaciones argentinas al Brasil, sea extendido a siete años, como pide la Argentina. Los 4 años convenidos hasta ahora les parecen más que suficientes. Es más flexible la posición de los fabricantes brasileños de vehículos, que coincide más con la de los fabricantes argentinos -por ser todos filiales de multinacionales- que con la del propio gobierno brasileño. Por eso, Pinheiro Neto le dijo a La Nación que "es posible aceptar siete años de transición, si el rumbo hacia el libre comercio es claro".  
  • Brasil quiere también que el régimen común incluya el "intercambio de performances". Por ejemplo, Volvo exporta a la Argentina, pero no puede importar nada de la Argentina al Brasil porque no tiene planta allí. Entonces, Brasil quiere que las empresas que no tienen planta en la Argentina puedan "comprar" la "performance" a otra empresa que sí esté exportando desde la Argentina al Brasil, y así gozar del libre comercio.  
  • Otro desentendimiento reside en el hecho de que Brasil no está dispuesto a aceptar monitoreos de "inversiones, desinversiones y desaceleración de la producción en los países". El gobierno brasileño no quiere que los daños que se produzcan en la industria argentina de automóviles -que ya están ocurriendo con las mudanzas de empresas- afecten los acuerdos. En una entrevista concedida a fin del año pasado, Helio Mattar, secretario de Industria del Brasil, demostró que para Brasil la negociación automotriz tiene un peso político importante. "En el sector de automotores, en 1998, tuvimos con la Argentina un déficit de 680 millones de dólares. El año pasado fue de 170 millones. Y a partir del 1º de enero, el déficit, como mínimo, será cero. Eso ya es un éxito."

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