Argentina y Brasil en avance más grande de 3 últimos años

24deMarzode2000a las09:01

Escribe CarlosBurgueño

Fernando de la Rúa dio ayer el paso másimportante para avanzar en la relación comercial con Brasil, desde que asumióla Presidencia, y probablemente de los últimos tres años desde que se acordónegociar el mercado de servicios. El momento en que la salud y las posibilidadesde supervivencia del Mercosur más lo necesitaban, la Argentina y Brasillograron el acuerdo más importante dentro del bloque de los últimos tres añosal firmar las pautas que regirán la política automotriz de los dos paíseshasta el 1 de enero de 2006, día en el cual ambos estados no tendrán másaranceles comunes para comercializar automóviles y aplicarán desde ahora 35%,sin cupos, para la importación de vehículos desde terceros países. Además,la Política Automotriz del Mercosur (PAM), el nuevo nombre del régimencomún, impone que 30% de las piezas de un automóvil sea local (25% en elcaso de los camiones). El último punto importante acordado ayer es laimplementación de un sistema negociado de compensaciones entre ambos países ylos aranceles particulares para la importación de piezas desde países de fueradel Mercosur.

el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, HoracioChighizola, como principal negociador argentino, y el embajador plenipotenciariobrasileño para el Mercosur, José Botafogo Gonçalves. Ambos fueronsecundados, entre otros funcionarios de los dos países, por la secretaria deIndustria, Débora Giorgi, y el subsecretario de Industria brasileño, HélioMattar.

Comunicación

Carlos Menem,luego de una comunicación telefónica entre Fernando de la Rúa y FernandoHenrique Cardoso. Los dos presidentes habían conversado el viernespasado vía telefónica, y desde Brasil llegó la confirmación de que lallegada de Botafogo implicaba también que por primera vez había voluntad políticade avanzar el Mercosur. En definitiva, fue la decisión presidencial bilateral,nuevamente, la que salvó el proceso de integración regional. En el fondo, quedótambién en claro que la llegada de Botafogo a Buenos Aires tenía una dobleintención: hacer oír su protesta por las propuestas oficiales de los últimosdías que reclamaban un sistema de compensaciones y que cuestionaban la saluddel real, y firmar el régimen automotor.

A diferencia de la dura jornada del miércoles,donde los diplomáticos argentinos debieron comenzar escuchando las quejas múltiplesprovenientes de José Botafogo Gonçalves, la de ayer fue llamativamente cordial.El clima reinante en el Salón Berni, nuevamente con el «Juanito Laguna»de Antonio Berni como testigo (a esta altura un testigo clásico de larelación comercial entre la Argentina y Brasil), fue descripto claramente porun negociador local que aseguraba que «todos sabíamos que estábamos por daruna buena noticia y eso nos puso de buen humor».

«Señores, lo que aquí se termina denegociar es emblemático. Es el i

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