La receta que querían evitar

29deMayode2000a las08:54

Por MARCELO BONELLI De la Redacción de Clarín.

El plan de ajuste que anunciará hoy el gobierno de la Alianza tiene untítulo cinematográfico: "Crecer de golpe". Fernando de la Rúaaplicará, de una sola vez, una receta que quiso evitar, pero que la realidad leimpone: hay un Estado con un fuerte rojo en sus cuentas, persisten lascrecientes exigencias financieras internacionales y ahora aparece la presión dela Ley de Convertibilidad Fiscal, aprobada en el Congreso por unanimidad a finesdel año pasado.

Aún se desconoce si la receta será efectiva. Es dura y consistente, perohay que verla en marcha. No hay duda que requerirá mano firme, sobre todofrente a la reacción de los afectados por el nuevo ajuste.

Por eso hasta ahora hay una sola certeza: el paquetazo desvanece muchas delas románticas promesas electorales que paralizaron en los primeros 180 días ala administración de la Alianza.

Y pone al Gobierno frente a una obligación inexorable: gobernar con laverdad incontrastable de los números, que prenuncian más estrecheces queabundancias fiscales.

De hecho, el paquete hará el mayor recorte en el gasto público que serecuerde, de un solo golpe, desde que la economía argentina entró en laconvertibilidad y la estabilidad hace una década atrás.

Y lo instrumentará sin anestesia: aplicará un fuertísimo e inusual recortesalarial y tomará decisiones que implican reducir —en varios miles— lospuestos de trabajo en el Estado.

Precisamente ejecutará toda una bateria de medidas que estaban elaboradasdesde hacía bastante tiempo, pero que el propio presidente, Fernando de laRúa, rechazó aplicarlas en forma inicial por cuestiones políticas.

Ricardo López Murphy, el actual ministro de Defensa, propició en lacampaña electoral una reducción de salarios del 20% y casi fue excomulgado porlos políticos de la Alianza.

La poda salarial también estaba incorporada en el inicial paquete de ajusteque elaboró el ministro de Economía, José Luis Machinea, al iniciarse elGobierno y que acompañaba al impuestazo. Era el punto tercero, de un"memo" secreto de ocho carillas que se elevó al Presidente de laNación y cuyó título decía: "Baja del gasto público a través de lossalarios". Su fecha era el 22 de noviembre de 1999.

El rechazo inicial a estas drásticas medidas y su actual aplicación,reflejan un hecho concreto: la alta gravedad de la situación económica quevive el país, después de que Carlos Menem permitió el descontrol fiscal enlos últimos dos años de su gobierno. Y que la Alianza fracasó con larecaudación del brutal impuestazo.

Con el anuncio de hoy también queda en claro que el presidente De la Rúareafirma todo su aval en Machinea. El ministro fue hace una semana sujeto de unaoperación oficial para derribarlo y ahora impone una receta durísima en laAlianza. Para eso tuvo el acompañamiento del propio López Murphy, y losministros de Educación, Juan José Llach, y de Relaciones Exteriores, AdalbertoRodriguez Giavarini.

Para la Alianza, el costo político del paquete tiene una compensación enalgo que estuvo en juego en estas jornadas: los ministros no disimularon en laslargas reuniones de Olivos que un paso en falso puede complicar un poco más lascosas.

Para el Gobierno hay —sin duda— sectores interesados en provocar unaestampida que lleve al país a una situación extrema: devaluar o dolarizar ypulverizar la suerte política de la Alianza. Y esto se produce con un críticocuadro interno y con un mundo financiero inestable y adverso hacia los mercadosemergentes.

En consecuencia, el Gobierno está dispuesto a instrumentar el severoprograma. Piensa que los anuncios calmarán las especulaciones y ratificarán afondo la convertibilidad en la Argentina.

Ya hubo varios sondeos internacionales este fin de semana. El secretario deFinanciamiento, Daniel Marx, llegó de Londres con esas garantías. ThomasRaichm

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