Alianza no quiere un "hombre fuerte" en DGI

05deJuniode2000a las08:16

Escribe Carlos Burgueño

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), tal cual se laconoce hoy, dejará de existir en no más de dos meses. Volverá la DirecciónGeneral Impositiva (DGI) como ente independiente separado de la DirecciónGeneral de Aduanas (DGA). Durante el gobierno de Fernando de la Rúa no habrámás un «hombre fuerte» al frente de la recaudación de impuestos y laexposición mediática de los éxitos y fracasos en esta área seráresponsabilidad del ministro de Economía o de sus colaboradores cercanos. Tresnuevos nombres circularon ayer como potenciales responsables para la DGI: RaúlCuello, Juan Alemann y Ricardo Cossio (en ese orden). Eduardo Casullo, exintegrante de la Unión Industrial Argentina (UIA) y proveniente del grupoTechint sería el próximo responsable de la Aduana.

Carlos Silvani continuará en la AFIP hasta el 21 de junio como máximo ohasta que Machinea logre convencer a alguna persona de que acepte el cargo(hasta ayer no lo conseguía). Mientras tanto, momentáneamente, el poder realrecaerá en el secretario de Hacienda, Mario Vicens, que interinamente deberáatender los temas que Silvani le envíe. Si para luego del vencimiento de lamoratoria aún no hay reemplazante, interinamente el organismo recaudador seráresponsabilidad de Mario Vicens. Por su parte, Carlos Silvani, una vez que dejesu cargo, se tomará unas breves vacaciones y luego se radicará en Buenos Airescomo consultor privado pero vinculado con el Banco Mundial y el Fondo MonetarioInternacional (FMI). Estas fueron las principales conclusiones que definió ayera la mañana en la quinta de Olivos Fernando de la Rúa, sobre el conflictivo yno resuelto tema de la administración impositiva en su gobierno.

Paralelamente a estas decisiones e hipótesis, continuó ayer la curiosafalta de sintonía entre el presidente y Carlos Chacho Alvarez. Durante laconferencia de prensa de la soleada mañana de Olivos, con el impecable pastoverde a sus espaldas, De la Rúa alabó a Silvani y le agradeció públicamente«la actitud de mantenerse en su cargo hasta que se designe a su sucesor».Reconoció, además, cierta eficiencia en el hasta hoy funcionario añadiendoque «su alejamiento se produce en momentos en que se registró un alza en larecaudación» y finalmente resaltó su «ética». Sin embargo, suvicepresidente continuó con la prédica adoptada para este caso. Endeclaraciones radiales cuestionó la honestidad de Silvani diciendo que «hayque desmontar las sofisticadas contadurías que tienen los sectores más fuertesdel poder» y «los bolsones muy fuertes de corrupción dentro de impositiva quetrabajan con los sectores que eluden impuestos».

Opinó, además, que dentro de impositiva «se hicieron mal las cosas entodos los niveles. En la administración, en la falta de voluntad política y entodo lo que significó informatizar y actualizar su funcionamiento». Hastaayer, altos integrantes del gobierno de la Alianza no sabían diferenciar conexactitud si este doble discurso respondía a una maniobra estratégicamentediseñada (uno lo ataca y el otro lo defiende) o si simplemente representa unafalta de coordinación mediática entre el ala política y la económica.

Candidatos

Mientras tanto, a la mesa de trabajo de De la Rúa llegaron ayer nuevosnombres para suceder a Silvani. Lo curioso es que los tres que fueron evaluadosfueron funcionarios del gobierno de Carlos Menem o cercanos a él. El nombre quemayores simpatías habría generado, de los aparecidos ayer, es el de RaúlCuello, acercado hasta los oídos presidenciales por Fernando de Santibañes. Sibien por ahora está lejos de cualquier definición, Cuello tiene varios puntosa favor. Puede ser considerado como un de los pocos tributaristas de profesiónque tiene la Argentina. Hace 35 años que es profesor universitario (comanda lacátedra de Política Fiscal en la Facultad de Ciencias Económicas de laUnive

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