De la Rúa se despidió ayer con críticas al proteccionismo

15deJuniode2000a las08:41

Escribe Rubén Rabanal Enviado especial a los Estados Unidos

Washington (enviado especial) - Fernando de la Rúa cerró ayer su visita alos Estados Unidos dando una lista de las inversiones que le prometió la largafila de empresarios que se reunieron con él en Blair House, la residencia queBill Clinton puso a su disposición en Washington. Lo cierto es que ayer, uno delos días más activos de la agenda presidencial en los EE.UU., tantoaliancistas como peronistas estaban más que contentos con el resultado de lavisita a Washington.

Fuera de las consideraciones protocolares que este tipo de viajes importa, enrealidad 80% del tiempo se pasa entre saludos y reverencias diplomáticas,quedó claro que el gobierno pudo llevarse de Washington casi todo lo quepretendía. Hasta el propio Diego Guelar, ex embajador en Washington durante laera Menem y ahora «controler» de la agenda de Carlos Ruckauf en su viaje a losEE.UU., reconoció: «La visita fue muy buena. Tuvo un alto impacto, Creo quehaber traído el decreto de desregulación de las comunicaciones y haberincorporado a la oposición a la delegación fueron dos golpes impresionantes.En lo personal, creo que si hubieran traído a Domingo Cavallo esto hubieraestado 100 puntos», dijo en la puerta de la Cámara de Comercio de los EE.UU.

Lo cierto es que De la Rúa se dio el gusto ayer de despedirse de EE.UU.dando una lista de empresas que invertirán en la Argentina, habiéndose reunidocon Clinton en un encuentro donde privilegió su relación personal -la señaque quiso dar la presidencia cuando prolongó el encuentro en el Salón Oval ysuspendió la reunión de los ministros- y la gloria de haber recibido lafelicitación de todos los empresarios americanos que desfilaron por BlairHouse, de todos los sectores pero especialmente los de comunicaciones eInternet. Incluso ayer el Presidente se dio el gusto, durante su disertación enla Cámara de Comercio, de echarles la culpa a los subsidios agrícolas en losEE.UU. por la actual situación de la economía argentina: «Estados Unidos esun país líder en la defensa del libre comercio. Queremos que se reduzcan lossubsidios en el sector agrícola. Parte de la actual crisis argentina se debe aesa situación», dijo mientras Terence Todman, sentado cerca de Eduardo Menem yMaría Laura Leguizamón, disfrutaban del frugal desayuno.

Es claro que la euforia con que muchos empresarios recibieron a De la Rúa enWashington se debió al decreto de desregulación telefónica que los argentinosllevaron bajo el brazo, a pesar de los desaguisados que se produjeron por el«error» del gobierno en la emisión del decreto, cosa que a pesar delprotocolo y las buenas relaciones, ningún empresario en Washington pasó poralto.

Fotos

A las 14.45 de ayer el cuerpo de seguridad de la Casa Blanca había copado laentrada a Blair House. Los funcionarios de segunda línea que habían conseguidodormir en esa residencia sacaban sus valijas sin la ayuda de ningún personal deprotocolo. Un rato después arrancaron los motores de los autos y apareció Dela Rúa. Se tomó un buen rato para fotografiarse con su esposa Inés Pertinéen la puerta con todo el personal de servicio y seguridad y en especial conMary, la empleada más anciana de la Casa Blanca, ahora ocupada de controlar ala prensa extrajera que «molesta» en la puerta de Blair House. Después de esose marchó a dar un mensaje ante una Asamblea de Honor en la ONU y luego tuvo unúltimo encuentro con la prensa.

Sin duda, el momento más difícil que pasó la delegación argentina enWashington fue cuando De la Rúa tuvo que opinar allí sobre un insulto que HugoMoyano le había lanzado en Buenos Aires por su viaje a los Estados Unidos.¿Piensa seguir negociando con la CGT a pesar de ese insulto?, se le preguntó:«No escuché el insulto, cuando lo lea se lo digo», dijo el Presidente. «¿Noquiere que se lo lea?». «No, no me lo

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