Hasta las gaseosas vienen de Brasil

21deJuniode2000a las08:15

Escribe Sergio Dattilo

El rumor preocupó: según el diario brasileño «Jornal do Brasil», laempresa Coca-Cola dejaría de producir esa gaseosa en el país e importaría laque se produce en la amazónica Manaos. Parecía incongruente pagar flete por unproducto cuyo componente principal (casi 99%) es agua, pura y simple.

La aclaración vino por parte de David Lee, presidente de la AsociaciónArgentina de Fabricantes de Coca-Cola (AAFAC), quien aseguró que las seisempresas que tienen la franquicia en el país para embotellar las bebidas de TheCoca-Cola Company estaban inmersas en una «prueba piloto» tendiente a reducircostos, y que consiste en importar desde Manaos el concentrado que se utilizapara elaborar Coca-Cola. En otras palabras: el jarabe (valor agregado) esbrasileño; el agua, argentina.

En diálogo con este diario, Lee admitió que debían hacer un esfuerzo pararecortar sus costos porque «el año pasado crecimos, pero a un ritmo inferioral mercado».

Facturación

El empresario es accionista de Reginald Lee, una de las seis embotelladoras,que cubre el sur del Gran Buenos Aires y parte de esa provincia. Los otros seisson FEMSA (mexicanos) que tienen la Capital Federal y el norte y oeste del GBA;EDASA (del grupo chileno Andina), en el centro del país; el grupo Yege (de lafamilia del mismo nombre) en el Nordeste; la familia Guerrero, en el Noroeste; ylos también chilenos Polar, en el sur de la Argentina.

Juntas facturaron el año pasado u$s 1.700 millones por la venta de 2.000millones de litros, lo que representa 70% en facturación (60% en litrosvendidos) del mercado de gaseosas. La Argentina es el décimo mercado mundialpara Coca-Cola. Las cifras, que parecen impresionantes, no conforman del todo alos franquiciados.

«La aparición de segundas y terceras marcas nos está golpeando, no haydudas», reconoce Lee. «Esto, que no se nota tanto en los hipermercados, es muyfuerte en despensas, autoservicios y otros canales similares.»

Será por eso que dejarán de lado -con la anuencia de Coca-Cola deArgentina, desde ya- el jarabe que producía la empresa estadounidense en suplanta del barrio de Floresta, y echarán mano al que hacen los brasileños aorillas del Amazonas.

«Esto no significa que vayamos a cerrar ninguna de nuestras plantas, que nosvayamos a Brasil o que vayan a producirse despidos de personal», enfatizó Lee.Sin embargo, no hubo palabra oficial por parte de Coca-Cola, la dueña (y no losfranquiciados) de la planta donde ya no se hará el jarabe. Tampoco hubo datossobre el número de empleados que trabajan allí, ni de cuál será el destinode la fábrica.

«No creo que pase nada: allí se hacen los concentrados para las gaseosas desabores (Sprite, Fanta, Quatro Pomelo, agua tónica), se procesa el compuestoque se agrega al agua mineral, los jugos de fruta... Quizás no se amplíe, comodebería hacerse para satisfacer una mayor demanda, pero tampoco se cerrará»,aventura el empresario.

La que sí fue ampliada, con una fuerte inversión, fue la planta de Manaos,desde donde -según la publicación brasileña- Coca-Cola aspiraría a abastecerdel compuesto secreto a toda América del Sur y Australia, a favor de losmenores costos que surgen de combinar el tipo de cambio con el hecho de que esaciudad selvática es una próspera zona franca.

«Tenemos que competir con marcas más baratas; la única manera es recortarcostos donde se pueda», insiste Lee. «No se olvide que hemos rebajado elproducto 38% en dos años y medio, y a pesar de eso siguen apareciendo nuevoscompetidores.»

Entre los recién llegados que tratan de morder un pedazo de la torta que eracasi exclusivamente dividida entre Coca y Pepsi están el grupo Baggio -su marcade gaseosas es Mocoretá- San Isidro Refrescos (SIRSA), que fuera uno de losprincipales embotelladoras de Coca-Cola, y Pico de Oro (Goliat). Varias de ellastambién fabrican las «marcas

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