Congelan diálogo con la CGT que busca amparo en el PJ

21deJuniode2000a las08:40

Escribe Ignacio Zuleta

La reaparición de Alberto Flamarique en el escenario del gabinete desalentólas aspiraciones de la CGT oficial de apurar una negociación con el gobiernosobre la desregulación de las obras sociales. Al relatarles a sus colegasministros los encuentros en Ginebra con Rodolfo Daer no le costó muchodesmontar las expectativas que había creado la vocería de prensa del caciquecegetista sobre un inminente pacto con el gobierno. «Los muchachos - sintetizócon tono cariñoso el ministro Flamarique- quieren discutir la coyuntura y yasabemos qué es eso: discutir alternativas a los planes oficiales que no podemosadmitir, como no lo toleraría ningún gobierno.»

Apenas ocupó su lugar en la mesa de reuniones que ayer encabezó CarlosChacho Alvarez, el ministro de Trabajo arrulló a los presentes con un largorelato de su experiencia como presidente de la asamblea de la OIT, durante casitres semanas en Suiza.

Los asistentes a la reunión venían de un madrugón para ir junto a la duplafrepasista que hasta hoy gobierna el país y la Capital (Alvarez-Aníbal Ibarra,de viaje Fernando de la Rúa y Enrique Olivera) a los actos del Día de laBandera pero se despertaron cuando Flamarique comenzó el relato de sus tenidasginebrinas con Daer sobre el diálogo político.

Instrucciones

«Daer me dio la impresión -contó- de que quieren discutir sobre lasmedidas del gobierno y le respondí que las instrucciones del Presidente sonconversar políticas a mediano y largo plazo.» Inquietos todos los por cómoencara cada uno de sus pares la tarea de «concertar» con partidos y«sectores», se sorprendieron con la dureza del remate de Flamarique: «Así nohay nada que hablar. A lo mejor mañana (por hoy) cuando llegue el Presidente secompleta la agenda. Pero por ahora no tenemos nada que conversar».

El mendocino completó su informe con otro argumento también desalentadorpara las aspiraciones gremiales: «Para peor Daer quiere que el diálogo se hagabajo el ‘paraguas’ -dice- de Juan Somavía, el presidente de la OIT».Algunos pegaron un respingo, ya que este chileno Somavía es un viejo amigo delos radicales argentinos.

Dirigente del socialismo chileno llegó a la silla máxima de la OIT, entreotras cosas por el apoyo que le dio el gobierno argentino cuando era presidenteCarlos Menem. Para ese aval contó con una importante gestión que hizo anteGuido Di Tella en forma personal Raúl Alfonsín en un ensayo de las siemprenonatas «políticas de Estado».

«No podemos admitir -ironizó Flamarique- que nuestro gobierno dialogue conla CGT en la OIT de Ginebra como si en nuestro país no rigiera un sistemademocrático y republicano. Sería una vergüenza», remató el ministromientras sus escuchas asentían con la cabeza.

Inversiones

Este plato laboralista concentró el interés principal de la reunión degabinete, cuyo transcurso se fue con otra extensa exposición, ahora de JoséLuis Machinea. Fue, auxiliado el titular de Economía con coloridos cuadros,sobre las promesas que tiene el gobierno de aumento de la inversión en turismo,comunicación y exportaciones agrícolas (cereales y carne, aclaró AntonioBerhongaray). Sólo en el rubro telecomunicaciones, dijo Machinea, la inversiónanunciada ronda los $ 4.000 millones para los dos próximos años. Como el tenorde la charla tomaba el habitual ritmo de ensayo con ropa y luces de la rueda deprensa posterior, el interés del gabinete menguó.

Los mismos ministros prefieren ver por TV la función estreno de los anunciospost-gabinete, que esta vez estuvieron a cargo de Machinea, Berhongaray y DaríoLopérfido.

La CGT de los «gordos», cuando se reunió por la tarde en las oficinas deLuis Barrionuevo del Sindicato de los Gastronómicos, tenía ya un claro relatode estas expresiones del ministro.

El pretexto para la cita era discutir el método para arrebatarle a

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