Caña de azúcar: se necesita reconversión de la industria

23deJuniode2000a las08:03

Escribe J. Mariotti INTA - EEA FAMAILLA

Una gran parte de la agroindustria de la caña de azúcar en la Argentina, yano reúne las indispensables condiciones de competitividad en el actualcontexto. La globalización de la economía y la fluidez de los mercados hanacelerado los tiempos y los desenlaces tan temidos, pero también previsiblesdesde hacía mucho tiempo. Entonces no se respondió con agilidad, ni a laaltura de las circunstancias: nadie o pocos se interesaron por el futuro queparecía alejado, pero que final e inexorablemente llega. Hoy gran parte delsector azucarero nacional ha sido superado por los hechos, quedando obsoleto enlo estructural y en lo conceptual y apareciendo ahora como finalmente dispuestopara su desguace y extinción. Esta no es una visión apocalíptica para unasituación imaginaria, sino la percepción de una cruda realidad que está «ala vuelta de la esquina» y que sorprendentemente, aún hoy muchos protagonistasdirectos de la crisis se resisten a ver y aceptar.

Esta reconstrucción implica necesariamente un fuerte proceso dereconversión de la agroindustria azucarera regional que debe establecerobjetivos clarísimos y metas a alcanzar en tiempos también definidos y enmuchos casos perentorios. Estas medidas y actitudes, nada tienen que ver con losacuerdos de partes que se logren para la zafra 2000, sino, por el contrario, conel diseño de la agroindustria de la caña de azúcar que se quiere tener en2010 y en 2025 y comenzar ahora a implementar las acciones necesarias paraalcanzar exitosamente los objetivos propuestos. Se trata en suma, de avanzar enuna planificación estratégica de la actividad que se pretende establecer sobrebases fuertes y sostenibles.

En el Tucumán de 2000, que representa más de 60% de la producciónazucarera del país, menos de 20% del área bajo cultivo alcanza nivelesproductivos satisfactorios, lo que resulta francamente inadmisible. En laactualidad, no se puede pretender ser competitivo con producciones promedioequivalentes a 5.000 kg de azúcar/ha, cuando se disponen de tecnologías deproducción de probada eficacia, las que se aprovechan pobremente en la mayorparte de los casos. Si se quiere subsistir como región productiva nodeficitaria, es necesario subir la apuesta.

Análisis

Un análisis de los potenciales agroecológicos y tecnológicos con que secuentan, permiten postular que Tucumán puede y debe proponerse producir en elaño 2005 un promedio de 8.000 kg azúcar/h, lo que deberá convertirse en«piso productivo» para 2010, en donde el nivel promedio deberá ser cercano alos 10.000 kg azúcar/h.

Estas metas comprometen tanto a los sectores de campo como de fábrica, yaque estos últimos deberán incrementar sensiblemente sus eficiencias fabriles ycapacidades extractivas para lograr rendimientos efectivos no menores de 11% en2005 y de 12% en 2010, compatibles con los potenciales de las variedades que sedisponen. Las tecnologías de campo y de fábrica con que hoy se cuentan y otrasque están en estado avanzado de desarrollo permiten alcanzar estas metas en losplazos establecidos. Los sectores que quieran ser protagonistas y partícipesdel cambio, deberán invertir en las innovaciones tecnológicas necesarias paraalcanzar tales objetivos. El Estado deberá apoyar el proceso con políticas quepromuevan la innovación y propicien la reconversión.

La notable mejora en los niveles productivos tiene un efecto colateral quedebe ser considerado y tratado simultáneamente: si la producción azucarera deTucumán ha de mantenerse cercana al millón de toneladas de azúcar/año, debeesperarse que hasta 2005 se liberen de la producción de caña de azúcar unas75.000 h, cifra que hacia el año 2010 se incrementaría a 100.000 h. Por lotanto habrá que pensar en otros destinos para las áreas que saldrán delcultivo.

Este efecto, sumado a la esperada concentración de la producción en los

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