La Argentina rechaza los planteos de Brasil

27deJuniode2000a las08:52

Le dice no a 3 temas clave · Rediscutir el régimen automotor · Liberar elcomercio azucarero · Y eliminar defensas contra importaciones subsidiadas

Por ELEONORA GOSMAN De la Redacción de Clarín.

"El Mercosur no es un bazar tan persa." Con esta frase, elvicecanciller Horacio Chighizola intentó borrar la impresión que dejó unacharla de 45 minutos con Clarín: la idea de que en esta negociación hay unregateo permanente de los cuatro socios. Sin embargo, durante la conversación,el embajador dijo no tres veces. Fue por temas de fuerte discusión con elBrasil: el acuerdo por la industria automotriz, una disputa por los subsidios alas exportaciones y el "bendito azúcar".

El funcionario venía de presidir, aquí en Buenos Aires, la primera reunióndel Mercosur de esta cumbre número XVIII, que culminará el viernes con lapresencia de 5 presidentes: el anfitrión De la Rúa, el brasileño FernandoHenrique Cardoso, el chileno Ricardo Lagos, el uruguayo Jorge Batlle y elparaguayo Luis González Macchi.

Por lo que Chighizola dejó entrever, esta cita no debutó con calma. Hubodemandas cruzadas entre todos los países. E incluso puede deparar sorpresas:por ejemplo, que se postergue de nuevo la política común para el comercio deautos.

—Todo indica que el Brasil viene para insistir que el Mercosur libere elcomercio del azúcar. ¿Cuál es la prioridad de la Argentina?

—Y mire, contra el azúcar de ellos, nosotros vamos a exigir que se respeteel acuerdo por la industria automotriz.

—¿Por qué?

—En este momento estamos a 96 horas de terminar nuestra presidencia protémpore del Mercosur. Y el punto tres de la agenda, que es el acuerdo de laindustria automotriz, lo vamos a tener que elevar como una resolución delConsejo de Ministros. Eso, siempre y cuando acordemos con Paraguay y Uruguay.

—¿Pero cuál es el punto caliente con el Brasil?

—El gobierno brasileño trata de renegociar lo que para ellos es un detalledel acuerdo automotor que firmamos en mayo. En cambio, para nosotros, esbastante más que eso. Se trata de un problema del Brasil, que en realidadquiere beneficiar sus exportaciones a la Argentina de tractores y chasis decamiones y ómnibus. Nosotros le dijimos que lo que ya pactamos no se reabre.Alguna vez hay que dejar ganar o al menos empatar (se refería, claro, a losbrasileños).

—¿Hay un pedido brasileño para que la Argentina liquide su sistema deantidúmping, que le sirve a nuestro país para evitar daños por competencia noleal?

—Sí. Nos pidieron que lo saquemos. Y esto es demasiado fuerte. Lo planteancomo una cuestión de facilitar el comercio dentro del Mercosur.

—¿Y ustedes qué responden?

—Ayer les dijimos que si ellos quieren discutir el tema de los mecanismosantidúmping, entonces tienen que dar de baja todos los incentivos explícitos eimplícitos que les dan a sus exportadores. No vamos a sacrificar unaherramienta de defensa de nuestro mercado si los demás no se comprometen a otrosacrificio: abandonar la práctica del dúmping, que consiste en vender ennuestro mercado a precios más baratos que en el brasileño.

—Usted habló de subsidios explícitos. ¿Cuáles son?

—Un subsidio explícito son los créditos a los exportadores que otorga elBanco Nacional de Desarrollo del Brasil. Presta a tasas mucho más bajas de lasque el Estado brasileño debe pagar por los fondos que recibe.

—¿Y los subsidios no explícitos?

—El más evidente es el bendito asunto del azúcar, que recibe subsidiospor la vía de uno de sus derivados, que es el alcohol usado como combustible delos autos.

—Brasil insiste en que se libere el mercado azucarero. Llegaron a decir quesin eso el Mercosur no se relanza...

—Es verdad que en algún momento debemos tratar ese tema, pero no va a seresta semana. Esto será una cuestión importante recién en agosto. Pero setienen que

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