Se quedó sin plata la Casa de Moneda

29deJuniode2000a las08:38

Escribe Luis Beldi

La Casa de Moneda está en una difícil situación y apuesta a un jointventure con firmas suizas para salir adelante. El organismo en su época deesplendor, cuando gobernaba Raúl Alfonsín y la inflación obligaba a emitirbilletes incesantemente, tenía 1.650 empleados. Hoy tiene 520 y poco trabajopor culpa de la convertibilidad. Los billetes se usan menos porque la bancaelectrónica gana espacio, igual que las tarjetas de crédito.

Por eso su facturación es de 2 millones de pesos mensuales, que le dejancomo ganancia poco más de 70 mil pesos. Paga sueldos por medio millón dedólares y tiene otros gastos por mantenimiento de máquinas e inmueble.Además, su antiguo edificio vale 30 millones de dólares. Serían impensablesestas cifras en una empresa privada: ganar 70 mil pesos al mes con oficinas tancaras.

Hay gastos insólitos. Cada empleado de la Sindicatura General de la Nación(SIGEN) que controla sus cuentas le cuesta 4.131 pesos mensuales, más de lo quegana un gerente en ese organismo. Para colmo, la Auditoría de la Nacióntambién hace allí sus controles. Como no tiene gente, terceriza el trabajo yle cobran a la Casa de Moneda por este servicio 50 mil pesos anuales. Es decir,para ser controlada la Casa de Moneda paga 200 mil dólares anuales,equivalentes a tres meses de utilidades. Una transparencia muy cara. El añopasado, la Casa de Moneda perdió 220 mil pesos. Hoy debe manejarse sinpresupuesto.

Pero esto es lo que encontró su presidente, Nelson López del Carril, alasumir hace 68 días. El ministro de Economía, José Luis Machinea, ya leavisó que no está dispuesto a darle un solo peso, que tiene que serautosuficiente. La tentación fue grande y López del Carril eligió el caminode agrandar la empresa estatal como se lo indica su corazón radical.

La semana próxima comienza a tratar un joint venture con una firma suiza detintas, un proveedor de papel moneda (Rue de la Gioli) y un grupo empresario,François Charles Oberthur, que proveerá las maquinarias. La asociaciónimplica una inversión de 60 millones de dólares, donde la Casa de Moneda ponenada más que sus antecedentes. La idea es producir billetes y monedas paraotros bancos centrales. Pero, mientras tanto, la Casa de Moneda para sobrevivirapela a trabajos más modestos como confeccionar las facturas de AguasArgentinas o imprimir folletos para el grupo «Clarín». Ya piensa en poner susimpresoras al servicio de distintas editoriales.

Un alumno de la facultad de López del Carril, militante de Franja Morada,Fernando Moroni, es el encargado de ofrecer los servicios de la Casa de Moneda alos empresarios. El asombro es grande cuando alguien recibe a Moroni e imaginaque sus folletos pueden ser impresos por máquinas que han tenido épocas deesplendor fabricando pesos ley, pesos argentinos, australes o, simplemente,pesos.

Pero los de Moroni no fueron los únicos servicios que López del Carrilreclutó en la Facultad de Ciencias Económicas. Los profesores están haciendouna auditoría de la gestión del anterior presidente, Armando Gostanian. Losentusiastas profesionales cada 15 días le preparan un informe donde se solazandescubriendo contrataciones directas, mientras López del Carril lleva ante laOficina Anticorrupción denuncias sobre malos manejos del dinero.

En este rubro, un depósito de 8 millones de pesos hechos en 1991 en el Bancode la Provincia de la Rioja, que quebró con ese dinero adentro, se lleva laspalmas. Parece que en 1998 Gostanian acordó con el gobierno de La Rioja que sedevuelva la suma a un ritmo de 28.500 pesos mensuales, con lo que senecesitarán alrededor de 50 años para cobrar esa cifra sin sus intereses.

Pero no sólo es incobrable esta deuda. La AFIP se ha quedado sin presupuestoy no puede pagarle todos los formularios continuos que encargó para suconfección. A pesar de estos problemas, López del Carril imagina un futurodonde la Casa de M

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