Para el ex titular del FMI, falta que los argentinos crean en sí mismos.

05deJuliode2000a las08:55

-¿Cómo está la economía argentina, señor Camdessus?

-La veo recuperada. Creo en los números que dio Machinea sobre susprevisiones de aumento del PBI para los próximos trimestres. Y creo, inclusive,que la economía puede ganar "momentum" porque me impresiona lareacción de los empresarios externos que ya se preparan para la etapa queviene.

-¿Y cómo está la convertibilidad?

-No hay ninguna presión real sobre la moneda. La convertibilidad está firmepor mucho tiempo porque la productividad de la economía sigue creciendo.

Michel Camdessus habla con La Nación con desenvoltura y hasta, se diría,con entusiasmo.

Siempre fue una persona de gran amabilidad y cálido trato. Pero antes estabalimitado a la reserva propia de su función. Y cuando transmitía elogios a unasituación económica podía suponerse que lo hacía casi por obligación. No esel caso hoy. Quiere explicar lo que ve, en su enésima visita a la Argentina,tal como lo ve. Sus palabras tienen, acaso, aún más valor de referencia.

Hoy, liberado de la responsabilidad de dirigir el Fondo MonetarioInternacional puede darse el lujo, además, de agregar muchas opinionespersonales que conservan todo el peso de quien es uno de los testigosprivilegiados de la marcha económica mundial, país por país.

Dijo, entonces, durante la entrevista con La Nación , cosas como éstas:

"El peor riesgo de la Argentina es que su propia gente tarde demasiadoen creer que ya comenzó la recuperación".

"Me gusta lo que dice Machinea. El cambió, como cambió todo el país.Y lo admiro por su lucidez y madurez porque sé que le tocó vivir un tiempohorroroso como presidente del Banco Central".

"Cavallo tuvo razón con la convertibilidad. El FMI pudo ser escépticoal principio porque sólo se podía ganar esa batalla con apoyo y tripas paramantener el rumbo. Pero lo hizo y tuvo razón".

"Se dicen muchas tonterías sobre el FMI. Pero yo estoy muy orgulloso decómo resultaron, al final, los programas de ayuda para Corea, Tailandia oBrasil. Todos salieron adelante".

Está informalmente sentado en un sillón del lobby del hotel Hilton, enPuerto Madero, luego de haber dicho, ante un calificado auditorio político yempresarial, que el principal desafío mundial es la pobreza y que la Argentinaestá en el buen camino. Comentamos que, dada su aprobación a la marchaargentina, al Gobierno casi le convendría contratarlo como un conferencistaitinerante por el interior del país para explicar lo mismo en zonas que sufrenpenurias económicas y pueden tener urgencias que no se llevan bien con elrealismo oficial de pedir tiempo para que la economía reaccione. "Ah, nadame gustaría tanto. Todo el mundo sabe que me encanta la Argentina". Suspalabras suenan absolutamente genuinas. Habla de la Argentina con pasiónpersonal. En pocas horas en el país aprovechó para enterarse de la marcha delpaís en encuentros con José Luis Machinea, con el presidente Fernando de laRúa...y con el ex presidente Carlos Menem.

-¿Cómo encontró a Menem?

-Muy bien. Hablamos una hora sobre la economía y el país. El tiene susrazones muy válidas. Yo me acuerdo cómo encontró él la economía de laArgentina.

A lo largo del diálogo con Camdessus, las referencias temporales son casiconstantes. El ex director del FMI cuenta reiteradamente que guarda biengrabadas sus primeras impresiones recibidas en 1984 y todo lo que fue viendodespués, en numerosas visitas, generalmente teñidas por difícilesnegociaciones entre el país y el FMI.

-Si usted compara la Argentina de hoy con la de 1984, ¿qué cambió?

-Fundamentalmente, la Argentina cambió la visión de sí misma. Entendiómejor la economía mundial, aun cuando siga siendo difícil adaptarse a lacomplejidad del mundo actual.

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