La faraónica obra pública terminará en impuestazo

19deJuliode2000a las08:42

Escribe José Luis Espert Economista

El plan de infraestructura del gobierno aumenta el gasto público cuando elFisco está quebrado, es poco transparente cuando los argentinos estamos hartosde falta de transparencia y demuestra la absurda idea de que un gobierno tieneque hacer política económica para crecer y no para que el sector trabaje enpaz.

Debe quedar claro, que en esencia, casi toda la información que losdistintos gobiernos argentinos dan a conocer en materia fiscal, es mentira. Nose computan gastos públicos como la emisión de bonos para consolidación dedeudas, privatizaciones aparecen como si fueran impuestos, lo mismo ocurre conlas ganancias de capital por las ventas de activos públicos, se adelantanimpuestos de un año para otro, se imputa a un período de recaudación que lecorresponde a otro que nada que ver si es que el primero tiene que ser mostradocomo «bueno». En definitiva, la información fiscal oficial es una verdaderaafrenta al derecho ciudadano de estar bien informado.

Cosa extraña y perversa al mismo tiempo, dado que si hay algo por lo que losgobiernos deberían darnos explicaciones muy claras es por qué cada uno denosotros no puede disfrutar plenamente de lo que gana en su actividad dado quetiene que pagar impuestos. Esto que es básico nunca ocurre en nuestro país yen realidad las cosas van más allá porque la plata de nuestros impuestos seusa para cualquier disparate y cuando no alcanza se coloca deuda que,obviamente, son más impuestos futuros. Sería fantástico que se creara unaacción del contribuyente (algo así como la ADELCO bis) para evitar lassucesivas y constantes violaciones que sufrimos los pagadores de impuestos.

Eslabón

El plan de infraestructura que próximamente nuestro inefable Congresotransformará en ley a instancias del Ejecutivo, no es más que un eslabón enla cadena de irresponsabilidades fiscales y cuestiones «oscuras» a las cualesnos tienen acostumbrados los políticos. Veamos:

1) El plan anuncia que en el período 2001-2005 (poco y nada se haráen el 2000) se harán inversiones por $ 20.000 millones en infraestructura. Loque no se dice es que $ 4.700 millones son obras que ya se vienen haciendo desde1997 y que terminarán en el período 2001-2002 pero, rigurosamente hablando, noson obras nuevas que se llevan a cabo por el plan del Ministerio deInfraestructura. Los nuevos emprendimientos del período 2001-2005, según losdatos oficiales, son $ 16.000 millones.

2) Además, $ 6.900 millones de los $ 20.700 millones que conforman eltotal del plan son inversiones privadas (¿por qué en un plan de obra públicaque va al Congreso para que sea ley se incluyen proyectos que se anuncian comoprivados?). El resto, $ 13.800 millones, son inversiones públicas que tarde otemprano le terminará doliendo al «pagador de impuestos». Le dolerá poco sise cumple la apuesta de la clase política de que este plan reactive laeconomía y los mayores impuestos para pagar la obra pública surjan«naturalmente» de la propia mejora de la actividad económica. Le dolerámucho si la obra pública se paga con más impuestazos como hasta ahora«parece» que todo aumento de gasto público provoca tarde o temprano.

3) Por lo tanto, una cosa que tiene que quedar clara es que la obrapública que el plan pretende realizar es de $ 13.800 millones en el período2001-2005. Cuando se dice que hay $ 6.900 millones de estos $ 13.800 millonesque «son puro riesgo privado y que no genera deudas al Estado en formainmediata», se está intentando confundir a la gente porque si es obra privadajamás puede generar deudas al Estado, ni en 1.000 años ni ahora. O es una cosao la otra. Las dos al mismo tiempo, imposible.

De los $ 13.800 millones de obra pública, $ 6.900 millones se harán por elsistema tradicional por el que si el Estado decide hacer hoy una construcción,desde hoy es más gasto públ

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