Para pensar

19deJuliode2000a las16:20

El polémico George Soros vuelve con una de sus propuestas polémicas, ahoraque los mercados son muy volátiles, es necesario ponerle un limite al mercado.

Tal vez la alta volatilidad no sea saludable para las economías del mundo,como tampoco las altas tasas de interés. Hacia principios de siglo se vivíasin el teléfono, Internet y tampoco satélite, sin embargo con monedas atadasal patrón oro, la tasa de interés de países emergentes no llegaba al 4%anual.

De pronto vale la pena preguntarse ¿hoy es necesario una mayor dosis deintervencionismo, o volver al pasado? Los tipos de cambios fluctuante fueronaltamente perjudiciales para la economía mundial, así hoy tenemos una mayordosis de volatilidad e inestabilidad financiera, lo mejor sería volver alpatrón oro, con encajes 100%, y sin creación secundaria de moneda, quedistorsiona los precios relativos y es el germen de la inflación, que terminadeteriorando el valor de las monedas.

Estamos absolutamente de acuerdo en que muchos organismos financierosinternacionales han actuado muy mal durante las crisis, y a favor de lassociedades abiertas, el producto interno bruto, terminara siendo una medida dedudoso valor.

A continuación lo que se pondrá de moda, por que lo dijo George Soros.

Capitalismo frente a democracia

GEORGE SOROS

La democracia está en marcha en todo el mundo, los regímenes totalitarios yautoritarios han sido barridos y crece el resentimiento popular en contra de losque quedan. Pero es demasiado pronto como para cantar victoria, porque, aunqueel capitalismo triunfa, no podemos hablar del triunfo de la democracia.

La conexión entre capitalismo y democracia dista mucho de ser automática.Los regímenes represivos no abdican voluntariamente del poder, y a menudo seven empujados por intereses comerciales, tanto extranjeros como nacionales,sobre todo en aquellos países en los que están en juego recursos comopetróleo y diamantes. Puede que actualmente la mayor amenaza contra la libertadprovenga de una perversa alianza entre el Gobierno y las empresas, como en elPerú de Fujimori, el Zimbabue de Mugabe, la Malaisia de Mahatir o la Rusia conlos oligarcas, donde muchas veces se respetan las apariencias del procesodemocrático, pero los poderes estatales se desvían en beneficio de losintereses privados.

El capitalismo crea riqueza, pero no se puede depender de él para garantizarla libertad, la democracia y el Estado de derecho. Las empresas están motivadaspor el beneficio, no tienen por objetivo salvaguardar los principiosuniversales. Hasta la protección del mercado requiere mucho más que elbeneficio propio: los participantes en el mercado compiten para ganar, y sipudieran eliminarían a la competencia. Por consiguiente, la libertad, lademocracia y el Estado de derecho no pueden quedar al cuidado de las fuerzas delmercado: necesitamos garantías institucionales.

Tradicionalmente, la protección del interés común era tarea del Estadonacional. Pero los poderes estatales se fueron reduciendo con la expansiónprogresiva de los mercados mundiales de capital. Dado que el capital ahora puedeevitar a los Estados, que gravan impuestos y regulan, los Gobiernos se amoldan asus demandas. En muchos sentidos, resulta beneficioso. La libre competenciaproduce más riqueza que el control estatal; la mundialización evita que losEstados abusen de su poder y ofrece un grado de libertad que ningún Estadopodría proporcionar.

Pero la mundialización tiene sus desventajas: los mercados financieros soninestables; la libre competencia crea y refuerza las desigualdades en el ámbitonacional e internacional; los intereses colectivos, desde el mantenimiento de lapaz hasta los derechos humanos o la protección del medio ambiente, reciben pocaatención. Para disfrutar de los beneficios de la mundialización debemosafrontar estas desventajas a escala internacional.

Lamentablemente, las instituciones internacionales actua

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