Palabra de cabañeros de pura cepa

26deJuliode2000a las08:05

Referentes de este negocio ganadero evalúan su transformación en el tiempo

Los que pujan por los toros de máxima calidad son ahora los centros deinseminación artificial

La venta de genética local se proyecta al exterior

Tienen ojos entrenados para evaluar los mínimos detalles que atañen a laevolución de las razas bovinas. Son figuras tradicionales en los remates decabaña y en los corrales de la Rural.

Ignacio Corti Maderna, de la cabaña Las Lilas; Horacio Gutiérrez, de LasTres Marías; Rodrigo Steed, de La Higuera, y Héctor Eyherabide, de SantaCecilia, son, entre otros, quienes encabezan una larga lista de referentesganaderos.

Basta encontrarse con cualquiera de ellos para conocer la transformación delnegocio a raíz de los avances tecnológicos.

"Cuando no existía la inseminación artificial ni los trasplantesembrionarios, el mercado estaba más ávido de reproductores. En Palermollegaron a venderse 500 toros Shorthorn. Ahora los centros de inseminaciónpujan por un ejemplar destacado, y los precios traslucen esa competencia",cuenta Corti Maderna, poco antes de lanzarse a la pista central para oficiar dejurado.

Distinta ha sido la suerte del resto de los toros, los que se destinan amejorar pequeños planteles y los que van a los rodeos comerciales másseleccionados: "Su cotización ha disminuido a valores constantes".

¿De qué cifras estamos hablando? Corti Maderna apunta algunos números quesirven de referencia: "Un toro bien pago ronda los 35 o 40.000 pesos. Losejemplares que se usan para repasar pequeños planteles inseminados oscilanentre $ 12.000 y $ 7000. En los remates, los toros de cabañas de punta rozanlos $ 10.000 y los de menor calidad se venden por 3000/2500 pesos".

Negocio en expansión

Este especialista de la ganadería señala como buena noticia que la demandade hacienda de calidad se extiende hacia zonas marginales, como la Patagonia yel Norte.

Pero las posibilidades de ampliar el negocio van más allá de las fronteras,sobre todo a partir del reconocimiento como país libre de aftosa sinvacunación.

Por eso, algunas cabañas organizan remates y participan de exposiciones enzonas limítrofes. "Las razas han hecho una evolución fantástica ennuestro suelo, por eso se distinguen en todo el mundo", indica HoracioGutiérrez, que exportó embriones congelados de Aberdeen Angus a Escocia, cunade ese linaje.

Acto seguido, el cabañero argumenta que "no es recomendable importargenética de países con diferentes condiciones ambientales y distintaterminación de los novillos. Mucho menos teniendo en cuenta que la Argentinaposee un capital de hembras seleccionadas por su adaptación a la crianzapastoril, que darán hijos con una buena capacidad de producción decarne".

La opinión de Rodrigo Steed permite palpar que en este rubro de eliteganadera "sólo sobreviven los que alcanzan mayor competitividad. En losúltimos años se fue apuntalando el negocio de los cabañeros que hacen unaselección muy intensa". En su opinión, el desarrollo de las razas Brangusy Braford en el Norte es muestra suficiente de que "en la Argentina no haylimitaciones para producir carne de calidad".

"Lograr un animal que se adapte cada vez más a las condiciones deconsumo interno" es el mayor desafío para Héctor Eyherabide, que abogasin descanso por el reposicionamiento de los reproductores Shorthorn.

Desde su punto de vista, "la raza está resurgiendo en la pampa húmeda,donde se buscan reproductores para cruzarlos con Angus y Hereford, de lo queresultan excelentes novillos para el consumo interno".

Reminiscencias

Nadie duda de que la Exposición Rural de Palermo es una vidriera y quepreparar un animal es una tarea costosa, aun para las cabañas grandes.

Sin embargo, más allá de la presencia comercial, p

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