El contrabando, un hecho cotidiano

11deAgostode2000a las08:30

Dicen que el control se hace muy difícil por el estrecho cauce del ríoPilcomayo; los vacunos paraguayos cruzan a pastar

Para hoy está previsto el sacrificio de animales sospechados de tener elvirus

El episodio encierra además connotaciones de drama y pobreza

Continúan los operativos de control

CLORINDA, Formosa.- El río Pilcomayo. Para muchos la frontera que divide ala Argentina de Paraguay, pero para otros, un pequeño lecho de agua que puedesortearse casi de un salto.

En estas condiciones, la tarea de control a cargo de la Gendarmería Nacionaly Prefectura es prácticamente imposible, pese a la alerta máxima dispuesta porlas autoridades nacionales. Aquí, el contrabando diario de alimentos -entreotras cosas- parece sencillamente un acto cultural.

Es de suponer, entonces, que si Paraguay tiene aftosa, el virus ronde muycerca del ganado formoseño. De hecho, en una pequeña recorrida La Nación pudoobservar cómo Pachuco, un pequeño productor paraguayo, cruzaba sus vacas alotro lado para que pastoreen en la ribera argentina.

Mientras tanto, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria(Senasa) dispuso por precaución el sacrificio de cerca de 3000 animales quehabrían entrado en contacto con ejemplares que tienen el virus pero no laenfermedad.

"En algunos lugares es imposible controlar porque el río tiene apenasquince metros de ancho y en otras zonas está seco", reconoció el prefectoAlejandro Legnani, jefe de la seccional de la prefectura de Formosa.

Hoy, la altura del cauce del río Pilcomayo permanece por debajo de losniveles históricos, explicó el prefecto con rigor castrense. Pero en elverano, continuó Legnani, existían corredores por donde las vacas cruzaban sinninguna dificultad.

De todos modos, el funcionario descree del ingreso clandestino de vacunos enpie, pues los rodeos paraguayos linderos al río serían escasos y sólo paraconsumo regional. En todo caso, los sanitaristas del Senasa interpretan que elvirus de la aftosa, una epizootia altamente contagiosa, puede, fácilmente,hacer estragos con pocos recursos. De pronto, los problemas ganaron terreno ayeren Clorinda. Más de cinco camiones frigoríficos chilenos que intentabaningresar desde Paraguay fueron precautoriamente detenidos por el Senasa en elpuesto fronterizo San Ignacio de Loyola. Los vehículos de la empresa Segetranscargados cada uno con 24 toneladas de carne congelada viajaban hacia Santiago deChile. Ese país es uno de los mercados cárnicos más importantes para losparaguayos y también para la Argentina. Pero, a partir de anteayer, la alertamáxima sanitaria cortó el paso de cualquier tipo de envío. "Tenemosmucho malestar porque por la Argentina vamos sólo en tránsito, entonces noentendemos esta medida", se quejó Mario Moraga, uno de los choferes de loscamiones. Este hombre, relató, además, que la mercadería podría perderse,pues el combustible para la refrigeración de la carne congelada estaba allímite.

"Verá, no estamos en condiciones personales muy cómodas y aquísolamente nos informaron que teníamos que esperar", comentó el camionerochileno, en medio de la incertidumbre general que comparte también la comunidadganadera de Formosa. En las últimas horas estos transportes habrían sidoliberados al tánsito.

Por su parte, desde Paraguay comenzaron a llover las primeras quejas. Allí,la Sociedad Rural aseguró que el ganado está libre de aftosa y que la actitudargentina "es muy dañina". A su vez, el gobierno de ese paíscalificó de "guerra comercial" a los recaudos tomados en los últimosdías por el Senasa.

Cacería

La mañana de ayer se presentó atípicamente fría e inestable para laregión. Sin embargo, eso no evitó que muy temprano varias patrullas de laUnidad Especial de Agentes Rurales (UEAR) salieran en busca de los animalesseñalados por el Senasa como potencialmente infectados. Y son muchos, cabeañ

Temas en esta nota

    Cargando...