La crisis institucional a 3 días

09deOctubrede2000a las08:02

Desde la economía

Podrá parecer curioso a algunos pero, desde el punto de vista de laeconomía, se toma como más gravitante hacia lo que viene el alejamiento del exministro Alberto Flamarique que del propio Chacho Alvarez. Y quizá por eso elexacerbamiento del vicepresidente contra él, reiterado también endeclaraciones posteriores a las renuncias de ambos.

Podría decirse que si también Alvarez hubiera arrastrado con su renuncia aFernando de Santibañes de las cercanías del Presidente muchas inversiones sehubieran suprimido, muchos capitales restringido definitivamente y los mercadoshubieran caído abruptamente. Sólo se detuvieron los primeros en su bajo nivelactual y los mercados se autodefinieron a la espera.

Hay que entender el «detrás» de la actual economía argentina, más alláde los tratamientos sectoriales o las declaraciones circunstanciales, muchasveces corporativas. En ese «detrás» se analizan cuestiones que no han llegadoaún al gran público, por caso si el actual nivel del producto nacional nocrece o crece poco o, directamente, no puede crecer porque se lo estácomparando contra años pico de producción cuando el país pudo vivir unaeuforia producto del dinero abundante de las privatizaciones.

No deja de llamar la atención que los únicos distritos argentinos pujantesy atractivos para inversiones sean los que tuvieron o tienen posibilidad deprivatizar algo: todo el territorio durante la década pasada, con Carlos Menem,y la provincia de Córdoba, con José Manuel de la Sota. Si sólo se va a lograrreactivación vendiendo algo, si se agota con el traspaso sin secuelas, elfuturo no es promisorio, obvio.

Sólo el economista Carlos Rodríguez públicamente insinuó este gravedilema que sólo tiene un argumento -fuerte, sin duda- en contra: la grancantidad de dinero ahorrado que los argentinos mantienen atesorado aquí y en elexterior, por un monto capaz de reactivar cualquier economía con sólo que unamínima parte se desplace a consumos.

También marcaría que este nivel no es el realmente normal sino bajo yexcepcional, producto de la desconfianza política. El resultado, sorprendente yalarmante, de una encuesta nacional, de hace pocos días, que señaló que hoysólo uno de cada 10 compradores potenciales está dispuesto a adquirir orenovar un bien durable. Marca recesión, no techo, también en cualquier país.

Lo otro que se analiza en cenáculos empresarios (que jamás lo expresaránpúblicamente) es si éste de la Alianza es un período de gobierno con todaslas realizaciones que cabe suponerle siempre a quien asume o, simplemente, uninterregno totalmente inoportuno entre dos períodos de gobiernos peronistas queson políticamente fuertes y considerados energizantes de la sociedad y de laeconomía. Aceptar esta conclusión sería terrible porque faltan más de 3años de gestión en el Poder Ejecutivo del aliancismo.

Con este panorama tan dubitativo de fondo en la economía nacional sobrevieneesta crisis institucional.

Para la producción, la inversión y los mercados no es tan importante larenuncia de Chacho Alvarez, como la izquierda que hoy lo idolatra pretende. Quehostilice de adentro o de afuera al gobierno tampoco importaría mucho, salvoque si lo hace de afuera, sin límites del cargo aunque lo haya respetado poco,trae un nuevo peligro: extenderá su crítica feroz hacia el justicialismo yterminará quitándole el tibio apoyo que desde esa fuerza opositora ahora De laRúa tenía, precisamente como derivación de la embestida de Alvarez contra elSenado.

Esto significará más debilidad del gobierno -y agravado efecto sobre laeconomía- si ante los ataques hirientes del ex vicepresidente se endurece eljusticialismo, que de por sí iba a hacerlo más adelante, el año próximofrente a la nueva elección legislativa, pero quizá con un país algoreactivado.

Gobierno que nació con dominio de la mitad política de

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