Después del paro, la preocupación será también cómo salir de la crisis

20deOctubrede2000a las08:38

Escribe Eduardo Estéfano

¿Qué hacer después del paro?. Mañana concluye la protesta que inició elsector agropecuario y durante toda la semana las declaraciones cruzadas dedirigentes y funcionarios tuvieron un tono de beligerancia.

Ninguna de las partes volvió a plantear –hasta aquí– la posibilidad dereiniciar las negociaciones.

Por boca del ministro de Economía, José Luis Machinea, el Gobierno hizosaber que el grifo para el campo está cerrado. Sus palabras –"Se quejanporque les falta rentabilidad, pero son los que más han recibido" (por losdiez meses de gestión de la Alianza)– sonaron a provocación para losproductores y generaron amenazas de extender el paro más allá de la fechaestipulada. Otra vez campeó la figura de un diálogo de sordos.

Sin embargo, fuera de cámara, la preocupación central de la dirigenciaagropecuaria es: cómo se sale de esta crisis.

En los principales referentes del sector hay voluntad de discutir y hasta deconsensuar los procedimientos para hacerlo. Claro, "siempre que el Gobiernomuestre voluntad de cambio y trate al sector de acuerdo con el lugar que ocupaen la economía nacional", señalaron casi al unísono los presidentes deConfederaciones Rurales Argentina (CRA) y de la Federación Agraria Argentina(FAA), Manuel Cabanellas y Eduardo Buzzi, respectivamente.

Ambos exigen cambios en la política económica, especialmente con relaciónal campo. Es más, reclaman la puesta en marcha de políticas activas para elagro. Pero la dirigencia agropecuaria no propone un programa económicoalternativo que pueda sugerir líneas de acción concretas para el sector. Entodo caso lo que esgrimen son ideas que, creen, serían positivas para recuperarla rentabilidad del sector.

El diagnóstico es más claro: la asfixia financiera, la caída de losprecios internacionales, los altos costos de producción y una elevada yenmarañada presión tributaria son los enemigos visibles y el pedido alGobierno es que actúe para eliminarlos, o al menos para conjurar sus efectos.

"El campo no puede seguir produciendo así", afirmó Cabanellas,quien cree que el Gobierno cambiará de actitud la semana próxima, después deevaluar la "demostración de bronca" de los productoresmanifiestamente expresada en las principales rutas del país.

Devaluar, ¿sí o no?

Si en algo coinciden los dirigentes es en que el tipo de cambio no favoreceal agro, el sector más dinámico y de mayor participación en el comercioexterior de nuestro país. La convertibilidad les pega en la frente.

"Yo no digo devaluemos, sino busquemos el consenso nacional para generarun cambio en el modelo económico. Sé que una devaluación produciría unacatástrofe, pero hay que buscar opciones ya", se entusiasmó Buzzi.

También el vicepresidente de Coninagro, Mario Raiteri, se refirió alprograma económico. "Esto no da para más. Hay que recuperar la monedapara dejar de sufrir una fuerte competencia en los mercadosinternacionales", explicó.

Inmutable, Machinea dijo que el Gobierno no tiene presupuesto para respondera las exigencias del agro. De lo otro, la convertibilidad, ya se había ocupadocuando refutó al jefe de su partido, Raúl Alfonsín, quien salió avaticinarle, nada menos, que una muerte anunciada.

Si Machinea no es un interlocutor válido para el campo, ¿quién lo será?El secretario de Agricultura, Antonio Berhongaray, ya no tiene apoyo en elsector y está en el medio de una tormenta sin brújula. Esto quedó enevidencia en las últimas visitas que hizo a ferias y exposiciones rurales. Paracolmo, no es un "hombre" del ministro de Economía, por lo quetambién está relegado frente a otras secretarías.

En todas estas pujas, además, cada cual atiende su juego. La Sociedad RuralArgentina, que operó hasta último momento pa

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