Hay que fijar nueva paridad con el dólar

01deNoviembrede2000a las09:11

Escribe Alvaro Alsogaray

Desde la instalación del nuevo gobierno me he abstenido de emitir opinionessobre su gestión, ya que no era lógico pedirle resultados a tan corto plazo. Yaunque todavía es muy temprano para formular críticas de fondo a la accióndel gobierno, sí es posible y ciertamente conveniente examinar el rumbo que hatomado y las posibles consecuencias de su adopción. Me propongo hoy realizarese examen preliminar desde el punto de la filosofía liberal, que he defendidoa lo largo de más de cuarenta años.

En estos momentos los principales asuntos a tratar son fundamentalmente tres:la situación económica y social con especial referencia al presupuesto para elaño 2001; la paridad cambiaria fija dentro de la Ley de Convertibilidad y lacuasi anarquía política que traba la acción del gobierno y perturba al país.

La situación económica y social

El gobierno ha mantenido en sus líneas generales lo esencial de la políticaeconómica del gobierno anterior denominada popularmente «el modelo». Ello apesar de que durante las campañas electorales sus principales dirigentesreclamaban con vehemencia su cambio.

Las nuevas autoridades siguen sosteniendo la libertad económica, laeconomía de mercado, la apertura hacia los mercados internacionales y,fundamentalmente, la estabilidad monetaria. Es éste un hecho positivo que, sino se desvirtúa, constituye una base sólida para la recuperación del país.

Pero en la aplicación de esa política se está incurriendo en serioserrores de apreciación y falta de un rumbo definido y un plan global paraenfrentar los problemas. La acción del gobierno se ha limitado hasta ahora aatender las necesidades inmediatas, sin preocuparse por el mediano y largoplazo.

En particular no ha enfrentado los dos más graves problemas del momentoactual: la recesión y el desempleo.

La solución de éstos requiere una clara determinación de las causas quelos provocan y la adopción de políticas integrales con los que nada tienen quever las ideas superficiales que actualmente se están esbozando.

Muchos creen que la reactivación de la economía se producirá a corto plazoy algunos hasta adelantan la fecha en que se manifestará. Lo mismo ocurre conel desempleo, aunque en esta materia la desorientación es todavía mayor. Nadiedice por qué se reactivará la economía ni mucho menos por qué disminuirá ladesocupación.

El presupuesto nacional para el año 2001

El presupuesto nacional para el año 2001, que actualmente se está tratandoen el Congreso, constituye una pieza clave para entender la situación presente.Anticipo desde ya que ese presupuesto está muy lejos de ser el instrumentofundamental para salir de la crisis presente y reencauzar el país.

El gasto de la administración nacional asciende a 51.232 millones dedólares. El total de los recursos se estima en 46.412 millones de dólares, porlo que se produce un déficit de 4.830 millones de dólares que, según elacuerdo con el Fondo Monetario Internacional, no debería extenderse a más de5.700 millones. Difícilmente esas metas podrán ser alcanzadas.

Pero en realidad la situación es mucho más grave. Según el artículo 4°del presupuesto habrá que buscar fuentes de financiamiento por 29.000 millonesde dólares, de los cuales se destinarán 21.500 millones para amortizarcompromisos anteriores y pagar pasivos. Las cifras de financiamiento se han idoelevando año a año (de 3.500 millones de dólares en 1993 a los 29.000 en el2001). Esto quiere decir que estamos «viviendo de prestado». Es obvio que estasituación no puede mantenerse indefinidamente. No hay por qué suponer que losprestamistas del exterior y del mercado local continuarán proveyendo losrecursos cada vez mayores que requiere la situación fiscal. Una parte de esospréstamos aumenta la deuda pública que alcanza ya a 144.000 millones dedólares y que oblig

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