El sector lechero tiene la opción de lograr un ordenamiento legal

17deNoviembrede2000a las08:29

Escribe Alberto Hardoy (*)

En estos días se ha presentado una versión consensuada, entre entidades dela producción y de la industria, sobre el proyecto del diputado HumbertoVolando (Alianza-Córdoba), destinado a establecer un marco legal para laproducción y el comercio de lácteos en nuestro país.

Es sabido que existen opiniones encontradas al respecto y puntos importantesque, en calidad de antiguo productor lechero con cierta experiencia en lagestión gremial, me atrevo a pormenorizar con la intención de aportar máselementos de análisis sobre el tema.

Comenzaré por insistir sobre algo que, pese a ser ampliamente conocido pormuchos tamberos e industriales, no es suficientemente contemplado: entre unsector que ofrece un producto perecedero y otro que debe recibirlo, con lasespeciales condiciones que esta situación plantea, es imprescindible laexistencia de mesas de negociación permanente, en las que se puedan prever losproblemas y encontrar las soluciones.

La producción lechera exige una seguridad comercial muy distinta de la decualquier otro producto que se puede mantener en stock, con la agravante detener un flujo variable; el productor no puede especular, pero el industrialdebe estar dispuesto a recibir la totalidad de lo que se le entregue.

Esto convierte a ambas partes en socios inevitables y estrechos, aunque, almismo tiempo, con intereses parcialmente opuestos. Estar asociado con unoponente mas fuerte, sin leyes claras de juego, es como acostarse con un oso: encualquier momento se da vuelta y nos aplasta.

Esta relación comercial requiere condiciones claras para prevenir losconflictos. Así como no podemos desentendernos de los problemas industriales,tampoco debemos aceptar la desgraciada situación actual, en la que lasdecisiones son tomadas discrecionalmente por la industria. Debemos negociar yacordar, no queda otra alter nativa.

La situación actual

Para eso necesitamos, inevitablemente, de un marco de referencia. Otrassociedades, con mucha mayor capacidad de negociación que la nuestra, ya hancreado sus institutos de protección para el sector. No hablo de proteccionismo,me refiero a proteger la salud de un mercado competitivo; un instituto que permita negociar en plano de igualdad entre las partes, que atienda los problemasreales con soluciones concretas. Nosotros no lo tenemos.

Invito a dar una rápida mirada a la situación actual:

Integramos un mercado formado por miles de oferentes (productores), y pocosreceptores importantes, que tienden a cartelizarse con bastante facilidad.

Carecemos de mesas de negociación, de información fehaciente sobreproducción y consumo, y de cualquier entidad que nos permita analizar el futurojunto a nuestros inevitables socios, que son los industriales.

Cada vez que nuestros compradores deciden modificar las reglas del juego,nosotros debemos aceptarlas, sin otra alternativa que cambiar de explotación.Cuando la producción argentina superó la demanda interna, el mercado sesobreofertó de tal manera, que perdieron los productores y las industrias.Parece increíble, pero los únicos beneficiarios del derrumbe fueron losintermediarios y centros de venta, que pudieron aumentar significativamente susganancias.

La alternativa

Ante esta situación, se presentan tres claras opciones, que significan otrastantas soluciones, a saber:

1) Un proyecto de la diputada Sarah Picazo (Alianza-Santa Fe), en el que sepide imponer paritarias por ley, con la posibilidad de un laudo de la Secretarí a de Agricultura. Algunos productores apoyan este proyecto, al que le veo unproblema insoluble: no se puede intervenir en una parte del mercado, sinintervenir en el resto. Creo que este proyecto debería completarse con unprecio de venta laudado, cuotas de producción, cuotas de venta, etcétera.Intervención por todos lados o desbandada general. No digo qu

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