Se consiguió un alto acatamiento al paro gremial

24deNoviembrede2000a las08:49

El gobierno admitió que el paro de 36 horas iniciado al mediodía de ayerpor la CGT disidente y la CTA se desarrolló con absoluta tranquilidad, deacuerdo con lo manifestado por el jefe del Gabinete de Ministros, ChrystianColombo. Para hoy se aguarda un alto acatamiento a la medida de fuerza, a la quese sumará la CGT oficial de los "gordos", debido fundamentalmente ala falta de transporte, tanto automotor como ferroviario. En ambos casos losgremios se han negado a prestar colaboración para diagramas de emergencia. LaCapital Federal fue escenario ayer de numerosos cortes de avenidas -lo mismo queen el interior del país-, nueva forma de agitación descubierta a partir de lafalta de convocatoria a grandes movilizaciones. Entre 10 y 100 personas sonsuficientes para cortar el tránsito, como pasó ayer en la avenida General Pazy Constituyentes, creando un caos entre quienes circulan. Los protagonistasfueron los estatales de la CTA, que a partir de las 12 abandonaron sus lugaresde trabajo. Mientras la cámara de transporte automotor de pasajeros denuncióatentados en 250 colectivos, el gobierno -garante de los serviciospúblicos-dispuso que se indemnizarán los desmanes.

El disidente Hugo Moyano encabezó una magra manifestación frente alCongreso y terminó hablando bajo un aguacero, que dispersó a los activistas.Desde el gobierno se sigue atentamente la evolución del paro y tanto laPolicía Federal como la Gendarmería están listas para intervenir en cualquierlugar del país. Hubo duras críticas de la ministra de Trabajo, PatriciaBullrich, contra la CGT oficial, que regentea Rodolfo Daer, a la que acusó depresionar por la desregulación de las obras sociales a través de su adhesiónal paro. Triunfó la estrategia de amenazar con hechos de violencia para lograrapoyo.

El gobierno no ayudó para alejar esos temores.

Pese a los pronósticos agoreros, alimentados por los propios dirigentesgremiales, las primeras 12 horas del paro iniciado ayer transcurrieronrelativamente tranquilas. Tanto el jefe del Gabinete de ministros, ChrystianColombo, como el viceministro del Interior, César Martucci, manifestaron quetranscurrió tranquilo, «más de lo previsto», «no hay incidentes deenvergadura que resaltar», afirmó el segundo a este diario ayer, cuando caíala tarde, aunque lamentando el paro. Para hoy se espera un alto acatamiento, afavor del paro de transporte.

Es más, hubo canales de comunicación abiertos entre el gobierno y ladirigencia rebelde de la CGT disidente que lidera el camionero Hugo Moyano. Esteavisó a Interior que se iba a levantar la olla popular programada para instalarayer en Plaza de Mayo, y que se trasladaría a la Plaza de los Dos Congresos.Finalmente la meteorología obligó a acelerar varios actos y la lluviatorrencial que se descargó a partir de las 14 dispersó la mayor parte de lasmanifestaciones callejeras. Sin embargo, a partir del mediodía fue evidente eldespoblamiento del centro de Buenos Aires, para desesperación del comercio engeneral.

Tanto la Federal como Gendarmería y Prefectura, más allá de los refuerzosdispuestos para evitar desmanes, se mantuvieron -y mantienen-acuartelados y nohubo que movilizarlos, como se temió la noche del miércoles. Tan dispuestoestuvo todo que Economía tuvo que girar fondos que se adeudaban a laSecretaría de Seguridad Interior para permitir los eventuales traslados de lasfuerzas de Gendarmería. La Fuerza Aérea fue alertada y en El Palomar estabanlistos para despegar los Hércules C-130 encargados del transporte.

Moyano, en el colmo del oportunismo político y en franca competencia con«los gordos» de la CGT oficial que recién comenzaron su paro hoy a la 0 hora,anunció ayer a las 16 que la medida de fuerza era «espectacular». Actuóprimereando para instalar en la opinión pública que la sociedad se habíasumado en franco respaldo al paro que concluirá hoy a media-noche. Y queprevisiblemente

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