El impuesto a los plazos fijos genera divergencias

29deNoviembrede2000a las09:08

El proyecto no provocará mejoras significativas en la recaudación, dicenlos especialistas.

Los banqueros apoyan la iniciativa: consideran que el plan globalfavorecerá las inversiones

Algunos empresarios la ven como un "mal menor"

La mayoría critica los permanentes cambios en el sistema tributario

El proyecto oficial de gravar con el impuesto a las ganancias el interés quegeneran las colocaciones a plazo fijo de las empresas cosechó ayer opinionesencontradas: apoyo de los bancos, rechazo de los tributaristas y una ampliadisparidad de criterios entre los empresarios.

La nueva aplicación de este tributo, que fue suspendido en 1998 durante lagestión de Roque Fernández en el Ministerio de Economía, se instrumentarácomo complemento de una medida anunciada hace un mes por el Gobierno y queintenta alentar inversiones en el país: la eliminación del impuesto a losintereses de endeudamiento empresarial en formal gradual, que entrará en vigordesde el 1º de enero próximo. Economía busca así equilibrar sus ingresos.

Para los especialistas en impuestos, sin embargo, la cuestión no es tanredonda como parece: la mayoría considera que significa "una malaseñal", que además no le permitirá al Tesoro lograr un nivel derecaudación significativo. Y, aunque todos los consultados por La Nacióncoincidieron en defender la idea desde el punto de vista doctrinario, criticaronel constante cambio en las reglas de juego del sistema impositivo.

Los datos del Banco Central muestran que, hasta agosto último, existían58.700 colocaciones de empresas en plazos fijos que, según fuentes del sistemafinanciero, se ubicaban en un promedio de 50.000 pesos.

Lionel Massad, ex director de la Dirección General Impositiva (DGI),señaló que esta reimplantación "va a tener un efecto bastante menor yagregará un elemento de manoseo al sistema tributario". En sintonía,Alfredo Lamagrande, profesor de la Universidad de San Andres, agregó que elproyecto era "muy burdo" porque "vuelve a cambiar las reglas dejuego". Aclaró, además, que las ganancias exentas en la actualidad sonescasas.

YOscar Libonatti, de la Fundación de Investigaciones EconómicasLatinoamericanas (FIEL), arriesgó una advertencia: tal vez el Gobierno"esté tanteando el terreno para volver a plantear el tema de gravar losplazos fijos de las personas". Libonatti dijo que la idea de igualar eltratamiento impositivo de los plazos fijos con otros activos financieros esadecuada. "Aunque quizá no sea ésta la mejor oportunidad paraproponerlo", objetó.

La posibilidad de incrementar la recaudación no es, sin embargo, lo que elGobierno se encarga de revelar como la principal intención de la medida. Frentea sus colegas de profesión, el subsecretario de Política Tributaria, JuanCarlos Gómez Sabaini, negó esa idea: "Se trata de eliminar unaaberración", sentenció el funcionario en conversación con La Nación.

Entre los banqueros y los empresarios, el panorama está más repartido: losprimeros están en favor;los otros, según el caso. Ayer, mediante uncomunicado, Norberto Peruzzotti, director ejecutivo de la Asociación de Bancosde la Argentina (ABA), sentó la postura de su sector: "Estamos de acuerdocon el proyecto -dijo-.

Creemos que es una medida acertada porque se sustituye un impuesto decarácter negativo por otro que va a favorecer las inversiones. Y éste es unfactor importante dentro del proceso de reactivación que el paísnecesita". El titular del BankBoston, Manuel Sacerdote, afirmó a laagencia Télam: "Es muy bueno si el dinero de este impuesto se destina abajar los gravámenes de los intereses".

Las cosas no son tan evidentes entre los representantes de la economía real.Eduardo Orteu, director general de Disco, fue más cauto: "Es cie

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