Guerra de seducción por el éxodo de empresas a Brasil
La situación puso frente a frente dos posiciones diferentes sobre el modo deencauzar el crecimiento: subiendo impuestos y fortaleciendo las cuentasnacionales, o bajando tributos y "seduciendo" a los inversores.
De un lado, el Gobierno nacional, que aplicó un impuestazo apenas iniciadasu gestión; del otro lado, el Gobierno de Córdoba con bajas tributarias y afavor, junto al Gobierno bonaerense, del "compre argentino" o"compre provincial" para los insumos del Estado.
Los subsidios que aplican algunos estados brasileños para incentivar laradicación de empresas, los bajos costos de producción y la persistencia de lacaída de la demanda hicieron a muchos empresarios argentinos hacer las valijasy cruzar la frontera.
El impacto que provocó la política económica brasileña en la Argentina, apartir de la devaluación del real de enero de 1999, llevó incluso a unenfrentamiento entre el Gobierno nacional y el gobernador de Buenos Aires,Carlos Ruckauf, quien alentó una "guerra comercial" con el vecinopaís y un eventual quiebre del Mercosur.
La ventaja de Brasil de tener una relación más competitiva con el dólar ycostos de producción más bajos afectó especialmente al sector autopartista yalimenticio nacional, y también a la agroindustria y la vestimenta.
Además de las ventajas comerciales, Brasil ofrecía a las nuevas industriasexenciones impositivas, créditos subsidiados a la exportación y hasta la luz yel gas gratuitos durante dos décadas.
