Comentario semanal

17deSeptiembrede2001a las12:08
Seguramente no nos equivocamos al afirmar que esta ha sido la semana másdifícil en lo que a la economía internacional se refiere. Los hechos ocurridosen los Estados Unidos dejaron atónitos a todos los países del mundo y conellos a cada uno de los ciudadanos del mundo. Entre los inversores, la reacciónprimera fue de estupor y dramatismo. Lo que se estaba viendo en las pantallas dela televisión internacional era un acto de terrorismo que iba mucho mas alláde las muertes y la ofensa a símbolos de poder, era el principio de unacatástrofe mundial con dimensiones incalculables.

El daño inimaginado

Es claro que el hecho del ataque en sí mismo conlleva raíces racistas desdeel punto de vista político y religioso, pero el mayor efecto lo causa a niveleconómico y social. Jamas un ataque terrorista cambiará la creencia religiosade las personas y mucho menos la idea política de sus lideres, en cambio sílogrará un perjuicio monetario, psicológico y hasta cultural para esasociedad. El mundo está presenciando una nueva etapa en la vida de la gente. Elviejo problema del racismo y la discriminación volverá al primer plano. Todolo poco que se ha avanzado en la comprensión y la aceptación de las distintasculturas será echado por tierra. La sed de venganza ganará la calle muchoantes que la cordura o el raciocinio. El impacto económico será mucho mayor delo imaginado y la exclusión social se hará extensiva tanto para aquellospaíses involucrados como para los que nada tienen que ver con ellos.