El ministro se abroquela para defender su criatura preferida

10deDiciembrede2001a las09:35
Domingo Cavallo lanzó anoche un mensaje concreto: está dispuesto a tomartodas las medidas necesarias para sostener su criatura más preciada, y ahoratan cuestionada, como lo es la convertibilidad. El único interrogante que eldiscurso del ministro no logró despejar pasa por una cuestión central a estaaltura de su gestión: si tiene el oxígeno político necesario para llevaradelante esa tarea, que implica una nueva vuelta de tuerca en los ajustespermanentes de la economía.

En la conferencia de prensa que ofreció anoche en el Palacio de Hacienda, elministro se aferró a la convertibilidad. Y así también actuó frente al FondoMonetario Internacional, en las dramáticas negociaciones del fin de semana. Conesa postura logró sacar de la discusión —al menos por ahora— una de lasfórmulas alternativas que propiciaron los economistas del FMI: la devaluación.

Pero, a cambio, Cavallo tuvo que aceptar disciplinadamente lasrecomendaciones del Fondo para meter el bisturí a fondo: tiene que hacer unrecorte, que el propio ministro cuantificó entre 4.000 y 4.500 millones depesos, en las cuentas del 2002. Y para por concretar este compromiso tendrá quepagar otros costos políticos. Entre otras cosas —por ejemplo— al anularmedidas de estímulo al crecimiento que propició en marzo, y que eran eje de supropuesta económica cuando ingresó al gobierno de Fernando de la Rúa.

Bajo la lupa, quedaron otras medidas en observación: