Exportaciones: la incertidumbre puede más que la devaluación
Zafa algún sector industrial de la crisis? A esta altura, la opinión predominante resulta negativa. Un tipo de cambio favorable es el factor que alimenta alguna expectativa de reactivación por la doble vía del estímulo a la exportación y la sustitución de importaciones.
Con un derrumbe del 70% de las importaciones se cree que hay margen para proveer localmente, aun en medio del declive recesivo. Pero esa nota a favor se ve contrapesada por otras discordantes: la brutal caída de ingresos de la población, la idea de limitar la reposición de stocks al mínimo, la falta de líneas de crédito, la obligación de muchos proveedores a pagar las materias primas al contado, la indexación de las deudas financieras domésticas pesificadas y el rápido aumento de costos de los insumos que amenaza con cercenar la ventaja cambiaria obtenida a principios de enero.
En este sentido hay una sola pero significativa excepción: la salarial, ya que no se vislumbra un reajuste masivo de las remuneraciones, capaz de compensar los efectos de una devaluación del 70%.
Esto restringe las expectativas de recuperación del mercado interno, pero por el otro induce a replantear actividades en función de la ventaja competitiva en costo argentino de mano de obra.
Ello puede llevar a que se radiquen aquí plantas que hubieran emigrado a países más baratos y a que se frene el éxodo de empresas argentinas al exterior.
José Luis Blanco, de Tendencias Económicas, no detecta ningún sector que haya escapado de la crisis, si bien admite que hay recuperación en algunos sub-
rubros como la industria frigorífica por la reanudación de las exportaciones que ha permitido reabrir varias plantas y retomar unos 25.000 trabajadores. Esa sería la excepción más significativa junto con la reapertura de algunas plantas automotrices como las de Renault, Volkswagen y Citroën-Peugeot.
También subieron sus persianas varias textiles y de calzado deportivo, entre ellas Alpargatas y Adidas, por sustitución de importaciones pero sin grandes expectativas de producción.
Aunque en fibras manufacturadas y consumo de algodón de hilanderías la caída es del 50% y .
En el rubro de artículos para el hogar hay muchas fábricas paradas: sólo en televisores hay seis meses acumulados de stocks y pensaban vender por el Mundial de Fútbol, lo que hasta ahora no se dio.
Otro analista, que solicitó el anonimato, observa que la incertidumbre es el elemento que finalmente prevalece ya que no se puede garantizar ningún contrato público y privado y además es imposible establecer precios relativos actuales y futuros.
Comparado con el momento de mayor auge en los 90, que fue en el segundo trimestre de 1998, la performance industrial del primer trimestre de 2002 abre una brecha del 25%, lo que indicaría que la industria trabaja a menos del 75% de su capacidad instalada.
El Centro de Estudios Bonaerenses, CEB, en su análisis industrial subraya dos factores esenciales: la industria se convirtió en el mayor expulsor de mano de obra con el 54% (desde 1998) y la inversión extranjera directa acumuló una caída del 67% desde 1999.
Federico Poli, economista de la UIA, dice que no basta con que el tipo de cambio sea mejor para poder exportar fluidamente. Hacen falta líneas de crédito, prefinanciación y posfinanciación para las exportaciones, y todo eso se ve trabado por el corralito y la crisis financiera que no tiene precedente. Por el lado de la sustitución de importaciones lo único que se ve es que cayeron muchísimo las importaciones y eso da mayor mercado para vender, pero aun así con caída de mercad
