La amenaza de Krueger avivó temores de inflación

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19deSeptiembrede2002a las08:11

Tal vez en el primer pronunciamiento unánime en favor de una hipotética decisión del Gobierno de no apelar a las reservas internacionales para el pago de vencimientos y en reacción a las declaraciones de la vicedirectora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Anne Krueger, quien sugirió que la Argentina debería utilizar esos fondos para evitar un default con los organismos multilaterales, el consenso de los economistas consideró “peligroso” e “insostenible” el mecanismo sugerido por la “dama de hierro”.

Reducir aún más el respaldo monetario en divisas del Banco Central, podría desembocar en un proceso hiperinflacionario, opinaron algunos, a la vez que alertaron que el Gobierno recibiría legítimas quejas de otros acreedores, tanto externos como internos, consideran otros.

Orlando Ferreres calificó la idea como poco sostenible, ya que “con las reservas del BCRA se podría pagar sólo durante unos meses, quizás hasta fin de año, pero no más allá de mayo”, lo que comprometería seriamente al nuevo gobierno electo en marzo. “El Gobierno no aguantaría hasta mayo pagando con las reservas porque se le van a acabar, así que sería mejor un acuerdo razonable con el FMI para prorrogar vencimientos, pero para esto la Argentina tendría que incluir en su carta de intención todos los puntos que pide el Fondo, y no sólo algunos”, opinó Ferreres.

Carlos Melconián compartió esa visión y advirtió que si la Argentina afronta con esos recursos los próximos vencimientos, tendrá “mayor inflación en los próximos meses”, deteriorándose el precario equilibrio cambiario que goza desde julio.

El economista del CEMA Jorge Avila también advirtió el riesgo de que, al debilitarse las reservas, también se debilitaría la estabilidad del peso, “lo cual nos llevaría a una hiperinflación”, e incluso fue más allá: “No sé qué gravedad tendrá entrar en default con el BID y el Banco Mundial, pero ciertamente no sería equitativo dejar, por ejemplo, a los acreedores italianos sin cobrar y sí pagarles a esas dos entidades crediticias”.

El ejemplo de Avila no es arbitrario: un grupo de ocho bancos italianos ya se asociaron para accionar en contra del Estado argentino en caso de no poder cobrar sus acreencias.

A su turno, el titular de la Fundación Mercado, Oscar Liberman, opinó que las palabras de Krueger son una presión más para que la Argentina pague, ya que “el Fondo no puede permitirse tener un país en default”. De todos modos, según razona Liberman, alrededor de 30% de las reservas con las que cuenta el BCRA corresponden a créditos contingentes otorgados por el mismo organismo multilateral, lo que explica la “mala utilización” de las reservas para mantener una suerte de “cuasi equilibrio del tipo de cambio”.

La “sugerencia” de Krueger fue en realidad una intimación, ya que de no pagar los próximos vencimientos tanto con el FMI por u$s80 M como con el Banco Mundial por u$s802 M y el BID por otros u$s51 M, la comunidad internacional aplicaría “duros castigos”. A pesar de ello, admitió que se negocia con la administración actual un acuerdo “de transición” hasta fin del 2003.

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