Fuga de capitales

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27deSeptiembrede2002a las08:14

La balanza de pagos de la Argentina volvió a mostrar en el segundo trimestre un saldo superavitario, medido por el resultado de la cuenta corriente, de u$s2.705 M. Pero esto, lejos de constituir un dato positivo, representa un singular retroceso para el país, que se manifiesta, en contrapartida, en el déficit de u$s5.107 M de la cuenta capital en igual período del año anterior.

De este modo, desde que se agudizó la crisis política en el último cuarto del 2001 que derivó en el abandono de la presidencia de Fernando de la Rúa hasta junio pasado -último dato disponible-, la fuga de capitales al exterior fue de u$s14.461 M y explicó la mayor parte de la caída de la posición de reservas del Banco Central en ese lapso en u$s11.839 M.

La cancelación de deuda externa forzosa, por la ruptura de la cadena de créditos con el exterior por parte del sector comercial y la amenaza latente de que otro tanto ocurra con la contraída con los organismos internacionales, no impidió que en el segundo trimestre el endeudamiento con el resto del mundo retomara la senda alcista.

El megacanje de Cavallo, primero, y la parcial licuación que posibilitó la pesificación unilateral en el primer trimestre de este año habían posibilitado un recorte de u$s16.100 M. Pero ya a partir de abril, coincidiendo con el ingreso de Lavagna al Ministerio de Economía, creció en u$s1.583 M, a un ritmo de u$s730.000 por hora, y totalizó u$s132.920 M.

Ese nivel, comparado con un PBI a valores de tipo de cambio de mercado de $3,6 por dólar, representa una vez y media la diezmada capacidad de generar riqueza de la economía argentina, con lo que virtualmente triplicó la relación existente al cierre del año anterior.

Acumulación de atrasos

Pero en rigor, pese a que el ministro se jacta de que “sin el apoyo del FMI la Argentina pagó a los organismos u$s3.800 M desde comienzos del año”, el aumento real de la deuda ha sido de mayor magnitud, por cuanto en aquel monto no se incluyen u$s2.646 M de atrasos en el pago de vencimientos de capital e intereses, que explican el estado de default con los acreedores privados. De ese monto, u$s1.536 M correspondieron al sector público. De ahí que el crecimiento real del endeudamiento con el exterior fue en el segundo trimestre de u$s4.229 M, a un ritmo de casi dos millones de dólares por hora.

Frente a este cuadro, y a los “errores de cálculo” en un contexto de default, devaluación y desdolarización, la Dirección Nacional de Cuentas Internacionales no pudo estimar la evolución de “activos no sujetos a renta”, que no es otra cosa que la porción de dólares que los propios argentinos guardan en los “colchones” y que fuentes privadas ubican en un piso en torno de u$s33.000 M; esto es, unos u$s5.000 M más que al cierre del 2001.

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