Más trabas para reactivar

15deOctubrede2002a las08:23

A la fuerte crisis que afecta al sector real se agregó en el último mes otro ingrediente que conspirará contra las posibilidades de recuperación de la actividad: la fuerte suba de las tasas de interés en términos reales.

La estabilidad cambiaria que se verifica desde el inicio del tercer trimestre explica en buena medida el movimiento más aquietado de los precios de la economía real, aunque en gran parte a eso contribuyó la política de tasas de interés muy superiores a la inflación que alentó el Banco Central a través de las operaciones de mercado abierto, con las LEBAC, que logró demostrar que a partir de un determinado nivel del costo del dinero “la codicia supera al pánico”, como lo refleja la tonificación de la captación de depósitos.

Desde ese punto de vista no cabe duda que la política de estabilización de precios está generando resultados, aunque más no sea a costa de la inmovilización del sector real en un estado de languidez que amenaza con convertirse en crónico .

Frente a un tipo de cambio que desde principios del año se elevó 260%, el promedio de precios en el canal mayorista subió 121% y en el minorista apenas 40%, fenómeno que pone de manifiesto un severo deterioro patrimonial del conjunto de las empresas, en particular de aquellas endeudadas con el exterior y ni que hablar del menguado poder de compra de las remuneraciones.

Pero también, quienes fueron supuestamente favorecidos con la pesificación forzosa de sus compromisos financieros acusan severos perjuicios, muy superiores a los que enfrentaban hasta diciembre del 2001, pese a la deflación entonces predominante, habida cuenta que los aumentos de precios entre 1,3 y 2,3% que a nivel promedio consumidor y mayorista arrojaron los índices oficiales, respectivamente, las tasas de interés aplicables al stock de préstamos en el sistema bancario se ubicó en un piso de 5,7% mensual, según el Banco Central.

Esto deriva en una sostenida caída de la masa de crédito en el circuito financiero, juntamente con el alarmante crecimiento de la mora y de los casos de insolvencia de los deudores, que han perdido capacidad de repago con semejante costo.

Para colmo, este panorama lleva a las entidades a elevar las previsiones de incobrabilidad, lo que contribuye a restringir la oferta crediticia y consecuentemente elevar el costo del dinero, desembocando en un círculo vicioso difícil de romper.

Mientras no aparezca un programa capaz de recomponer el espectacular cambio de precios relativos de la economía que provocaron la devaluación descontrolada y la pesificación asimétrica y sólo se mantenga una política monetaria astringente, será imposible reanimar el proceso productivo y comercial, incluso de los sectores supuestamente favorecidos con la devaluación, y con ello revertir el alarmante aumento de la pobreza e indigencia.

Cuadro de resultados

Con la política de altas tasas de interés que adoptó el Banco Central para retener parte de los fondos que logran mes a mes burlar el corralito financiero, el promedio de los ahorristas han logrado ganar casi un punto mensual por sobre la tasa de inflación respecto del rendimiento que obtenían en diciembre pasado.

Entonces, en un escenario de deflación de 0,08% a nivel consumidor, el premio mensual que obtenían los inversores por renunciar a la liquidez era de 0,66 por ciento. Ahora, pese a que los precios suben a un ritmo de 1,3%, las tasas que reciben por colocaciones a plazo fijo se eleva a 3,1% mensual, según la encuesta del BCRA. Esto significa una renta real de 1,75 por ciento.

La contrapartida de semejante ganancia financiera no es otra que un severo perjuicio para el sector productivo y de servicios, que deben enfrentar un costo del dinero superior a 5,7% por mes, lo que arrastra hacia arriba al resto de las tasas de interés, en particular para consumo, que trepan a más de 7% mensual antes de apl

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