Piden a los gobernadores un ajuste fiscal para 2003

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18deNoviembrede2002a las08:10

Los gobernadores que acudieron a la cita en la residencia presidencial de Olivos escucharon por voz del ministro de Economía Roberto Lavagna, el nuevo “desafío” planteado por el Fondo Monetario Internacional: una ampliación en los compromisos de ajuste fiscal que la mayoría de las provincias suscribieron a mediados de año, pero que no cumplieron y que abarque hasta el primer semestre 2003.

Concretamente el ministro les solicitó achicar el rojo consolidado de las 24 administraciones a $3.200 M este año y eliminarlo el próximo.

La historia de la reducción de los déficit provinciales, una exigencia fundamental del FMI para avanzar en las negociaciones para un nuevo acuerdo con la Argentina, comenzó a gestarse el 27 de febrero de este año, cuando el Gobierno nacional logró obtener el compromiso de la mayoría de los gobernadores de reducir sus pérdidas en 60% (algunas, como Buenos Aires, finalmente “cerraron” en 50%), y a partir de allí comenzó una larga y tediosa trama de negociaciones con cada uno, primero para que estamparan la firma, y luego para que sea ratificado por el Congreso de cada provincia (otra exigencia del FMI).

De las 22 provincias que firmaron la “carta de intención” primaria (no lo hicieron Santa Cruz ni San Luis, por ser superavitarias), sólo 15 completaron el trámite de la ratificación. Por supuesto, además de la extensión del plazo hacia 2003, Lavagna ayer debió transmitir la noticia de que no habría acuerdo hasta que todas completen este trámite, incluso las dos más “díscolas” que no se plegaron ni al primer compromiso.

Con poco para ofrecer, más allá de la responsabilidad por el eventual “total default”, el ministro les recordó a los presentes los “beneficios” directos que recibirían los Estados provinciales con la liberación de importantes líneas de créditos destinadas a programas sociales, por parte de organismos multilaterales como el BID y el BM, que de otra manera se caerían.

Cuando Lavagna aún no estaba a cargo de la cartera de Economía, las proyecciones que se barajaban para lograr esa reducción del déficit estimaban un promedio de 10% de merma en el gasto público de cada una, con picos de 16,8% Buenos Aires y 15% Córdoba. El recrudecimiento posterior de la crisis llevó a que muchas incumplieran las metas, situación que sólo comenzó a revertirse en los últimos tres meses. A partir de acá, el Gobierno quiere que el escenario de relativa estabilidad en las variables, con una mejora en la recaudación por el impuesto inflacionario sea aplicado a una baja en el gasto, que arroje un “resultado equilibrado” en 2003.

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