El cepo cambiario genera un sistema financiero ficticio

05deDiciembrede2002a las08:21

La discusión de fondo respecto de la redolarización no terminará nunca en la medida en que no se sepa quién asumirá los costos del desastre que significó pesificar los créditos de los bancos uno a uno afectando negativamente los activos del sistema financiero y pesificando a $1,40 más CER los depósitos de los ahorristas a través de una brutal confiscación de las imposiciones.

Hasta que esto no esté resuelto es muy probable que no haya paz ni para los bancos ni para los ahorristas ni para el Estado y tampoco para la Corte Suprema de Justicia, el árbitro de este juego, que por ahora no ha definido su posición al respecto.

Pero sin duda, quien más perderá en la medida en que la situación se resuelva será el sistema financiero, que hoy vive una situación ficticia y ello se debe la vigencia una “Ley Penal Cambiaria” que prácticamente prohíbe la compra de dólares por parte de los particulares y las empresas.

Por ese motivo y no por una mayor confianza, los bancos están viendo subir sus depósitos en pesos de una manera artificial. Como dato del mercado financiero, se puede destacar que una empresa petrolera de primera línea tiene hoy plazos fijos por unos $1.500 M, una telefónica tiene depositados $1.000 M y una empresa cerealera tiene otros $1.000 M más.

Se calcula que entre las 10 empresas que más venden al exterior tienen colocaciones a plazo fijo en la banca local por unos $6.500 M, lo que representa casi 10% del total de los depósitos del sistema financiero.

Demanda contenida

¿Qué pasaría si esas firmas no estuvieran impedidas de comprar dólares en el mercado local? Es muy probable que decidieran comprar divisas y por lo tanto presionarían en el mercado incrementando el precio del dólar.

Pero como hoy esas compañías demandan muy pocos dólares, el tipo de cambio se mantiene estabilizado en una franja que va de $3,50 a $3,60 por unidad. La pregunta que se debería hacer es si se trata de un dólar caro o barato.

En este aspecto se debe señalar que bajo las actuales circunstancias se trata de una cotización dentro de una situación de equilibrio inestable donde por cualquier motivo extraeconómico puede subir casi 20 centavos en dos días, como ocurrió la semana pasada cuando trascendió la noticia del probable fallo de la Corte contra la pesificación, o bajar, como ocurre en estos días.

Hoy se puede decir que estamos frente a un dólar irreal donde no se sabe si el actual precio es caro o barato. Lo que sí se puede afirmar es que la Argentina tiene un tipo de cambio real muy alto que beneficia a los exportadores y destruye el poder de compra de los consumidores.

De ahí que hasta que no se restablezca una situación de equilibrio sostenible en el tiempo es muy probable que esta situación se mantenga producto de una paridad cambiaria que en términos nominales subió 250%, mientras los precios crecieron en promedio sólo 80 por ciento.

El reconocimiento del presidente del BCRA, Aldo Pignanelli, de que esa institución quiere un dólar de $3,50 como tope de cotización muestra que el Gobierno luego de la apertura del corralito bancario tratará de todos modos mantener la cotización de la divisa en valores cercanos a esa cifra en los próximos meses con o sin acuerdo con el FMI o, dicho de otra forma, pagando o sin pagar a los organismos financieros internacionales.

Para lograr ese objetivo, el BCRA cuenta con más de u$s10.000 M de reservas pero con un ingrediente adicional que es el “corralito cambiario” que restringe las compras de dólares en el mercado tanto de empresas como de individuos.

Nueva convertibilidad

También el presidente del Central manifestó que si alguien planteara una nueva convertibilidad el BCRA podría convertir todos los pesos a una paridad 2,70 pesos por dólar.

En verdad, si se quisiera establecer

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