Aún sin acuerdo por los combustibles
Mientras el precio del crudo sigue en alza a medida que se acrecienta la tensión entre Irak y los Estados Unidos, las negociaciones del Gobierno con las compañías petroleras se estiran sin desenlace a la vista. Con un riesgo: cualquier movimiento de una de las tres partes involucradas –el Poder Ejecutivo, las empresas productoras y las firmas refinadoras– que no conforme a alguno de los sectores podría desbarrancar el diálogo y desembocar, más tarde o más temprano, en aumentos en los precios de los combustibles.
Ayer, con el barril ya en 36,48 dólares, se avanzó poco y nada en la búsqueda de un acuerdo para evitar las alzas. Hubo nuevos intentos ante el Gobierno, una nueva propuesta que volvió a obtener silencio por respuesta, y ese mutismo oficial comenzó ya a impacientar a algunos. Las empresas refinadoras, por caso, decidieron anoche ubicarse a la cabeza de las advertencias: si no se firma un convenio en las próximas horas, empezarán los aumentos. “Si mañana (por hoy) no hay respuesta, nos vamos a ver obligados a subir los precios. No podemos dilatarlo más”, dijo a LA NACION Tomás Hess, vocero de la firma norteamericana Esso.
Habrá que ver cuánto amedrenta la iniciativa ante un ministro de Economía, Roberto Lavagna, que se preocupó por mostrarse duro en los últimos días, y que observa, imperturbable, un círculo que es difícil de romper para cualquiera de las empresas: si los refinadores aumentan, caerá el viejo acuerdo y tendrán que pagar a US$ 37 un barril que hoy les cuesta US$ 28,5; si lo hacen los productores, la amenaza oficial de colocar retenciones del 100% a las exportaciones por sobre los 30 dólares del crudo será también una realidad que hará caer las ganancias.
